25 de agosto de 2017
25.08.2017

Los historiadores equiparan el valor del patrimonio industrial al de los castros

Los expertos resaltan la importancia de preservar la huella fabril por su simbolismo

25.08.2017 | 04:31
Los ponentes, ayer, en la jornada sobre patrimonio industrial.

¿Y si las grandes fábricas de la comarca echasen el cierre mañana? La historia y la memoria de un pueblo se irían con ellas. Pero, ¿ y si de repente se empiezan a utilizar como espacios de ocio? En las fábricas abren tiendas o museos y se convierten en un lugar cultural más de la ciudad. Sobre estas y otras ideas del potencial que tiene el patrimonio industrial debatieron ayer, con conclusiones casi unánimes, el investigador Faustino Suárez, la experta en urbanismo Mari Paz López y el historiador y profesor de la Universidad de Oviedo Rubén Vega en el Centro Cultural Valey. Los tres destacaron la necesidad de conservar los espacios industriales, mejor dándoles un uso alternativo.

Abrió el melón Rubén Vega. El historiador habló de la importancia de conservar el patrimonio industrial que ya no está en funcionamiento. "El patrimonio industrial es historia viva y hay que conservarlo porque es parte de nuestra memoria y nuestra historia. Guardamos piedras históricas o castros antiguos y al patrimonio industrial hay que darle el mismo valor", destacó el impulsor de estas jornadas. Rubén Vega se refirió a varios ejemplos que han sabido renovarse. "Detroit es una ciudad en ruinas. Sin embargo, los fotógrafos valoran estos espacios, al igual que los artistas callejeros pintan los muros de las fábricas derruidas", destacó. También se refirió a la grúa "Titán" en Nantes, que una vez sin uso se ha convertido en símbolo de la ciudad francesa. El experto resumió su tesis en una frase: "Ya tiramos muchos elementos a la basura, bien podemos salvar algunos otros".

Faustino Suárez prosiguió. Se mostró muy crítico con la gestión de los espacios industriales. "No se está haciendo nada con el patrimonio industrial. Los espacios que se conservan se están convirtiendo en un reclamo turístico pero no cultural. Quizás la mina de Arnao no es rentable, pero es un símbolo y nos interesa a todos. La cultura tiene que estar por encima del mercado", dijo.

Por último, Mari Paz López aprovechó los recuerdos de su infancia para subrayar el valor "emocional" de los espacios industriales.

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