01 de mayo de 2018
01.05.2018

Imponen una orden de alejamiento al hostelero que amenazó a su hija con un cuchillo

La víctima, que resultó ilesa, optó por denunciar a su padre en la Comisaría porque "tiene problemas" de salud desde hace tiempo

01.05.2018 | 20:00
La cafetería del bingo, en la calle Doctor Graíño.

El juez de guardia ha condenado a un empresario hostelero a cumplir una orden de alejamiento de su hija, a la que amenazó ayer con un cuchillo.

Tal y como adelantó, ayer LA NUEVA ESPAÑA, ÑLa Policía Nacional había detenido a un conocido hostelero avilesino por amenazar cuchillo en mano a una hija, que se halla, además, en avanzado estado de gestación. El empresario durmió anoche arrestado en el calabozo de la comisaría de la calle Río San Martín. Esta mañana pasó a disposición judicial y recibió la condena.

La víctima de este suceso confirmó ayer de tarde en una conversación telefónica que mantuvo con este diario que su padre le blandió de forma amenazante un arma blanca, que a la vista del gravedad del hecho optó por denunciar a su progenitor y que los agentes de la Policía Nacional detuvieron al mismo y lo dejaron confinado en la Comisaría. Así mismo, aseguró que, por fortuna, salió ilesa del lance.

Muy afectada por lo ocurrido, la mujer manifestó que su padre "tiene problemas" (de orden mental y que ya arrastra desde hace tiempo) y declinó entrar en detalles sobre las causas que podrían haber motivado el intento de agresión. "No puedo decir nada, lo siento", excusó afligida y llorosa.

El hostelero y su hija regentan dos cafeterías en Avilés: una en un conocido bingo y, la segunda, en un centro comercial próximo. Sin embargo, su notoriedad llegó cuando en 2014 los dos se hicieron cargo de la gestión de la controvertida cafetería del Niemeyer y también de su torre mirador. Las relaciones entre el empresario y los gestores de Fundación del complejo cultural acabaron como el rosario de la aurora: el Niemeyer le reclamó el pago de 90.000 euros y el hombre. A su vez, más de 25.000 por presuntas obras de adecuación de las instalaciones. Finalmente, la condena superó los 105.000, por impagos de cánones y abandono del contrato.

Se da la circunstancia de que en la vista por la primera reclamación se desveló que el hostelero había salido a la plaza del Niemeyer pidiendo un cuchillo "y preguntando por el gerente". Por esta circunstancia, el hostelero denunció al contratista del servicio que la había formulado. Los problemas de salud del empresario hace tiempo que eran conocidos. Los hechos denunciados por la hija del empresario ayer causaron gran expectación entre los clientes de la zona.

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