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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 23
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    "Atila y yo vamos a pasar el fin de semana juntos"

    Viernes 23 de octubre. Día cuarente y tres 

    Atila y yo nos vamos a pasar el fin de semana juntos, los preparativos para la salida son pesados y conseguimos salir a mediodía. Yo calculé una subida muy lenta, dada la dificultad de la ruta para un caballo, ya que tiene que sortear sobre mil peldaños de piedra de diferentes alturas y huellas. Al final me equivoqué, no hizo más que pegarse a mí por detrás e ir pisándome los talones, pero literalmente. Posiblemente sea que la inercia que su peso necesita para ascender le obligue a ir rápido, así pues, subimos como balas. Yo solo tuve que correr mucho e intentar que no se pegase a los obstáculos laterales que iban surgiendo, como piedras grandes, árboles, ramas, etcétera.

    Nada más llegar a La Escosura, lo até con una cuerda larga a una estaca y preparé la salida inmediata hacia un lugar muy utilizado por los lobos para transitar. Se me hizo de noche muy pronto, no tuve tiempo más que de llegar a ese lugar y esconderme durante aproximadamente una hora a ver qué veía pasar. Vi un venado maduro, con buena cornamenta, entrar en las llongas a pastar, pero nada más. Al volver a la cabaña, ya llegando a la majada en la que se encuentra, había un grupo de venados importante, creo que eran doce.

    Decidí no atizar, pues no tuve tiempo de acopiar leña y no quería utilizar la que allí había. Fue una mala decisión, pues pasé un frío espantoso, y eso que dormí con plumas, gorro y malla, además de dos camisetas térmicas y dos mantas. La cena también se me complicó un poco, ya que el puré de fabes que subí, al intentar calentarlo en el mismo bote de cristal en el que lo llevé, éste me rompió y se desparramó todo. Acabé cenando un poco de paté y fruta.

     

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