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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 15
    Noviembre
    2015

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    Oviedo asturias

    "Cierro una semana productiva y de buen tiempo"

    Domingo 15 de noviembre. Día sesenta y seis

    Las típicas excursiones largas, de todo el día, que antes hacía, y el castigo que le daban al cuerpo lo iba recuperando los siguientes días, ahora ya es distinto. Hoy, tras el desayuno, cargué el drone en la mochila, algo de ropa, un tente en pie (no se si está bien escrito, pero creo que se entiende) y para Los Arrudos. Los subí rápido y sin esfuerzo, lo cual no es habitual a tenor del desnivel que se salva, y de allí, cogí dirección a la Majada de Iede. En ella me desvié hacia la izquierda en busca de un nutrido grupo de rebecos que frecuenta la zona de Los Verdes y los Calastros. Les hice buenas tomas, incluso tuve la suerte de que se dividieron en varios grupos y me dio tiempo a filmar a uno, mientras parecía que el otro grupo esperaban su turno, que llegó diez minutos después. Me sorprendió la reacción de una hembra, que incluso se enfrentó al drone, algo inusual, con el miedo que le tienen.

    Llegó el turno de picar algo. Me senté con la vista puesta en el espectacular escenario que dominaba desde allí y lo que tomé me supo a gloria. Esta vista no tiene desperdicio y con este día tan limpio y despejado, menos.

    Bajé Los Arrudos tranquilamente y me desvié un ratín hacia El Castiello, donde rodé unas tomas de otro pequeño grupo de rebecos.

    Ya en La Fresnosa, con tiempo suficiente, hice mis labores diarias antes de oscurecer, cocine arroz para la cena y preparé la chimenea para sentarme después un par de horas a escribir estas líneas y más cartas mi familia, que mañana, lunes, día de entrega, vendrán a recoger al punto de intercambio.

    Al final cierro una semana productiva y de buen tiempo, aunque de mucho desgaste físico, pero es lo menos que tengo que poner de mi parte para realizar este proyecto.

    Aquí seguiré sólo un mes más, conociéndome un poco mejor cada día. Estoy cansado pero feliz.

     

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