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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 31
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    "El silencio ahora es absoluto y aquí sigo solo"

    Sábado 31 de octubre. Día cincuenta y uno

    Otro amanecer metido en el huevo de camuflaje. Este “hide” que me dejaron tiene una forma futurista y muy poco espacio. Me apetece hacer lo que hacían los Picapiedra en su coche con su dinosaurio, que le salía la cabeza por un agujero de la capota. Cuando salí de él, a las 3 horas, tardé varios minutos en enderezarme. Fue otra mañana ventosa en la que no salió ningún bicho. Ya van cinco esperas de varias horas sin premio. Mañana cambio de técnica, voy a subir al Castiello antes de amanecer.

    Sin pensarlo mucho, repetí el día de ayer y me fui a la huerta. Por fin saqué las patatas que me quedaban. Tres sacos de 40 kilogramos bien llenos, lo que unido a los dos anteriores me dan unos 200 kilogramos en total. No está mal para ser las primeras patatas que siembro. Lo que no sé es cómo los voy a subir en el lomo de Atila, si casi no puedo moverlos. Me las apañaré como pueda.

    Ya tengo un caldero de lentejas cocinado para varias veces. ¡Qué ricas me salieron!

    El paseo de la tarde fue corto, pero muy chulo. El bosque está a punto de quedar totalmente desnudo, pero las hojas que quedan por caer están increíbles de color.

    Antes de oscurecer aproveché una hora para coger las últimas castañas que cayeron estos días. La verdad es que es increíble cómo se adaptan al espacio que tienen dentro del erizo. Llevan el tetrix en sus genes. Parece que elegí adrede este otoño para venirme aquí, pues hay una abundancia de frutos exagerada. Tengo en la cabaña castañas, avellanas, nueces y manzanas para sobrevivir aquí un par de años.

    Tras la cena, y pensando en levantarme un par de horas antes del amanecer, preparé la mochila de mañana. No entiendo cómo voy a poder subir este peso, si ya me cuesta ponerlo en el sofá. Habrá que descansar bien y empezar a caminar antes de despertar del todo.

    Ya no escucho el helicóptero, qué alivio. El silencio ahora es absoluto y aquí sigo solo.

     

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