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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 19
    Noviembre
    2015

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    Oviedo asturias

    "Espero no chocar de frente con un lobo"

    Jueves 19 de noviembre. Día setenta

    Espero no chocar de frente con un lobo. Fue lo que pensé cuando caminaba a ciegas hacia el lugar elegido para la espera. Se me hizo muy largo el trozo hasta que amaneció, momento en el que el frío se multiplicó. Salvo una pareja de corzos y varios rebecos, no vi nada más. Volví tras unas horas para desayunar un Colacao caliente con un trozo de mi bizcocho, que me supo a auténtica gloria.

    Al poco tiempo, ya estaba de camino hacia una zona que es mi preferida, cuando busco rebecos. Me coloqué en una talaya comparable a cualquiera de esos miradores de alta montaña tan ponderados y desde ella hice más tomas de rebecos, aunque lo que me hizo disfrutar de lo lindo, fueron las maravillosas vistas. No sé cuántas horas debí estar allí, el caso es que cuando marché ya sólo daba el sol en las altas cumbres, entre ellas en la que yo estaba. No pude contener las ganas y tuve que pararme a ver la puesta del sol, lo cual me obligó a un trayecto de vuelta rápido para llegar de día, pues no llevaba conmigo el frontal.

    Encendí la chimenea para calentar el arroz y tuve que pagar un buen peaje por ello. Al haber bastante viento, tiraba bien y me devolvía todo el humo, casi me ahogo. El rato que estuve escribiendo estas líneas, ni si quiera veía el papel, así fue mi caligrafía.

    Se presenta una noche más fría que la de ayer, a ver como la pasamos. De momento, y hasta que limpie un poco mis pulmones, mantengo la puerta totalmente abierta. A través de ella sólo se ve un negro profundo y se escucha el silbido del viento.

    Ahora mismo, echado en la cama, abrigado hasta arriba, con los pies casi asomando pro la puerta. Mochilas, bolsas, ropa y otros enseres cuelgan sobre mi, casi tocándome. No hay absolutamente nadie en un radio de bastantes kilómetros..., es uno de esos momentos que me pregunto qué es lo que estoy haciendo aquí, quién me mandó meterme en este lío. Es cuando me vienen muy bien los ánimos que mediante cartas me envían, desde casi mi familia, y desde Caleao mis buenos amigos.

     

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