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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 11
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    "La cabaña, el reino de la simplificación"

    Domingo 11 de octubre. Día treinta y uno.

     

    Desde que ayer me acosté, no pararon de tocar los velux. Qué sonido más agradable, sobre todo si lo escuchas desde el lado caliente, como es mi caso. Atizando desde que llegué, mantengo la cabaña con una temperatura muy, pero que muy, agradable. Aún así amaneció un día muy guapo y con buena temperatura, cumpliéndose lo que Pepín y Enedina siempre dicen, que con noches estrelladas, heladas anunciadas, y con noches nubladas, mañanas más templadas (lo dicen con algún dicho que ahora no recuerdo, por eso me lo invento, es algo parecido).

    Hoy toca día de limpieza, lo primero que hago es abrir las tres ventanas, la puerta y los velux para “que corra el aire” (esta parte de la frase la utiliza mucho mi amigo Salustiano para avisar cuando uno se pega demasiado a su bella mujer).

    Hoy, o bien yo o las gallinas, comemos fabas. Dejé ayer a remojo un calderao de ellas, tendré para lo que queda de mes. A partir de ahora ya no tendré que ir más a la nevera, la nevera viene a mí. En las partes exteriores de la cabaña, donde no da el sol, la temperatura se mantendrá por debajo de 7º-8ºC.

    La cabaña, el reino de la simplificación. Vivo con todas las comodidades que necesito, no me falta nada (me refiero a material, a mi familia sí la añoro mucho). Cuando empecé a preparar esta prolongada estancia aquí, me preocupé de retirar lo sobrante. Sólo tengo dos platos de cada, un juego de cubiertos, dos vasos, una taza, una sartén y dos potas, dos juegos de sábanas, varias toallas, algo de ropa, comida y poco más. De lo que sí está llena la cabaña es de aparatos: cámaras, trípodes, baterías, cargadores, mochilas…, pero eso en este caso si es imprescindible.

    Dado que los largos paseos de estas pasadas tardes están dando frutos, hoy saldré temprano en busca de nuevas oportunidades de rodaje. Voy a seguir apurando la última mitad del día hasta que llegue el frío y empiece de verdad el otoño. A partir de cuyo momento cambiaré a las mañanas. Empezaré ya a salir de la cama antes del amanecer y desayunar en el monte. Espero que ahí empiecen a surgir las oportunidades de filmar los encuentros con fauna salvaje. Auqnue será un trastorno importante, tengo ganas de que empiece a nevar y los árboles se desnuden definitivamente, momento en el que el bosque transparenta, ése es mi momento, mi oportunidad. Espero no arrepentirme de ansiar esa llegada del frío, quizá se me haga larga y pesada, aunque si sigo manteniendo la cabaña atizada lo superaré.

     

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