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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 12
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    "Llueve, llueve y sigue lloviendo"

    Lunes 12 de octubre. Día treinta y dos

    Llueve, llueve y sigue lloviendo. No para un solo instante. Bajé temprano el disco duro y seguí de ruta, esperando que mi hijo viniese a hacer el intercambio a mediodía, como habíamos quedado. Yo aproveché a empaparme hasta los huesos y me entretuve haciendo tomas de la niebla y el orbayu barriendo todo el paisaje. Cuando estimé que serían las 15.00 horas, volví a punto de intercambio a coger mi paquete y allí estaba.Ni siquiera miré el contenido, lo guardé en la mochila, casi llena de manzanas y nueces que cogí en este tiempo muerto de espera y subí como un tiro a la cabaña. Quería entrar bien en calor y coger una buena sudada para así poder darme una buena ducha. Lo hice mientras seguía lloviendo incesantamente.

     

    Comí alguna manzana y frutos secos para engañar al estómago hasta mi segunda comida del día, que hoy sería la cena. Una vez hube cenado, sabiendo que tenía que pasar uno de esos momentos tristes de añoranza que tanto me afectan, leí una carta de mi mujer y mi hijo Josín. Son en esos momentos, y en esta ocasión, con más claridad, cuando me doy cuenta que estoy absolutamente solo. Ya ni siquiera queda ganado por la zona, no suenan los cencerros, el frío empieza a castigarme, las noches se adelantan. Los maravillosos bosques que tanto me acompañan, ahora siento que son una barrera. Millones de árboles se interponen entre mis vecinos de Caleao y yo. Con esta sensación me acuesto en mi desangelada cama. A ver cómo lo veo mañana.

     

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