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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 03
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    "Los pollitos van siendo más atrevidos y se separan de la madre

    Sábado 3 de octubre. Día veintitres

    No hice más que levantarme y sin ni siquiera lavar la cara, fui a ver los pollitos. Metí la mano por debajo de la gallina y los topé, comprobando que estaban vivos. A media mañana, entre una colada y otra volví con el ánimo de cambiarles la paja del nido, pues llevaban veintidós días sin cambiarse. Nati, quien me había reglado esta gallina, me la había colocado en una cesta a modo de nido ya con los ocho huevos que empezaba a empollar. Cuando moví la cesta, para hacer la maniobra, me llevó un gran disgusto al ver tres pollitos muertos en una esquina. Se ve que cayeron del nido y se murieron de frío. Los metí en la cabaña, al calor de la lumbre, a ver si revivían, pero ya fue tarde. Que mal rollo me dio cogerlos y sacarlos del gallinero, sabiendo que de haber hecho la limpieza antes igual los hubiera salvado.

     

    El resto de la mañana estuve muy pendiente de ellos, que ya van siendo más atrevidos y se separan de la madre, de vez en cuando. Antes de comer oí pitar a uno con insistencia y fui a ver lo que le pasaba. Se había salido del cajón que cuelga, separado del suelo y en donde tienen el nido, para que estén más aislados de la humedad. Lo subí de nuevo y me aseguré de que eso no les volviese a pasar poniéndoles una tabla en la salida del cajón. De ahora en adelante, y harto que sean ya autosuficientes, tendrá que subirlos y bajarlos yo del cajón, no creo que ellos solos puedan hacerlo.

    Por la tarde, salí a dar un paseo con una cámara, pero no vi nada reseñable, lo cual me extrañó, no es habitual que me pase.

    De cena, restos de los restos de las lentejas de anteayer, que por cierto, estaban muy buenas. Ya con todos los deberes hechos me fui a la cama por primera vez a una hora prudencial. Espero poder aguantar y leer un rato antes de caerme rendido.

     

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