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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 02
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    "Otra vez con la duda de siempre. ¿Adónde voy hoy?"

    Viernes 2 de octubre. Día veintidos

     

    Otra vez con la duda de siempre. ¿Adónde voy hoy? Y lo peor ¿qué llevo, la cámara grande, la mediana, la pequeña, el drone, la grande, y el drone, la GoPro y la mediana...?

    Al final, cuando dejé las labores de granjeros y amo de casa hechas, me marché solo con el drone, unos frutos secos, algo de ropa la GoPro.

    Aunque no sabía adónde iría, salí en dirección al puerto y finalmente me decidí por La Escosura. No había llegado a Rioseco, cuando oí berrar a un ciervo cerca de mí. Lo vi cuando pude salir a un claro del bosque. Monté rápido el drone y en su busca fui. Pude seguirlo, junto a un nutrido grupo de hembras, en su ascensión a la sierra de Corteguera. Hice muy buenas tomas, pero drone acabó perdiendo la señal del mando y se me activó el sistema de vuelta a casa. El solo vuela hacia el lugar del despegue, pero sin saber si hay algún obstáculo en el camino, y no lo hubo, gracias a Dios, en el trayecto que hizo solo. Cuando  ya me hizo caso, conseguí volver y aterrizarlo (realmente lo cojo yo en el aire) con algo de dificultad por las ramas que me rodeaban llegué a La Escosura y volví a oír otro macho berrar. Tarde en situarlo y cuando lo hice, tuve la paciencia de espera que me mejorasen las condiciones de luz, el drone graba con poco calidad si no son buenas e intenté ir en su busca. Conseguí también seguirle, junto con siete hembras y dos crías, hasta que se internaron en un bosque cercano.

    Lugo tocó la laguna de la Caballona, y allí, salí en busca de varios rebecos que vi subiendo hacia el pico Torres. Los seguí en su ascenso hasta que la niebla me cegó totalmente el vuelo, momento en el que volví a descender.

    Ya en Les Llongues, hice un intento fallido sobre unas venadas, después un vuelo sobre la majada, para gastar la batería que me quedaba y me puse de camino a La Fresnosa.

    Como era de esperar, se me hizo de noche y aunque inicialmente no tenía prisa, me preocupé por las gallinas, pues las había dejado sueltas. Cuando llegué estaba apelotonadas en una esquina dentro del gallinero y a duras penas, por la oscuridad, y por que unas tapaban a las otras, comprobé que estaban todas.

    Me duché, fui a ver a Atila, cerré, un par de horas en el ordenador, escribí un poco y me fui para la cama, con la misión de leer al menos una página de un libro. No lo conseguí, y como siempre me pasa, no marco bien donde quedé leyendo, y al día siguiente vuelvo un par de páginas para asegurar que perder nada. Al final, acabo en el índice y no avanzo, retrocedo. Leer es la cama no está hecho para mí y menos cuando estoy rendido.

     

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