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100 días de soledad
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Blog 100 días de soledad - José Díaz

José Díaz

José Díaz encontró en el Parque de Redes las puertas de un paraíso íntimo. Fue hace diez años cuando localizó una cabaña que le abrió las veredas de uno de los parajes donde seres humanos, fauna y vegetación mantienen suscrita la vieja alianza del equilibrio y del respeto

Sobre este blog de Asturias

Intentaré recluirme en mi cabaña durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desonectándome absolutamente del mundo real y sus avances. No tendré electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo yo con la naturaleza


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  • 19
    Octubre
    2015

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    Oviedo asturias

    "Qué largo se me va a hacer lo que me queda"

    Lunes día 19 de octubre. Día treinta y nueve.

     

    Hoy es día de hacer  una entrega. Por la mañana, tras desayunar, bajé la que es la quinta. Casi otro tera de grabaciones. Calculo que a este paso voy a acumular más de diez teras de material, o lo que es lo mismo, diez millones de megas. Dada mi poca experiencia en el mundo audiovisual,  lo que me llevará a descartar muchas tomas, tengo que intentar tener mucho material para tener dónde elegir.

    Estuvo lloviendo toda la noche de forma incesante y parece que no tiene visos de parar. Me plastifico de arriba abajo y con el drone en la mochila y un paraguas tipo sombrilla bajo al punto de intercambio, que está a varios kilómetros de aquí. Dado el mal tiempo reinante, y para no arrisgarme a estropear aglo de material, me siento en el portal de una cabaña cercana a dejar que corra el tiempo, con la intención de pasadas unas horas volver por el material que me hayan dejado. Debí estar más de tres horas seguidas sentado, mirando cómo llovía y abrigado como para subir al Everest. Sin frío y totalmente seco, como estoy ahora mismo, podría continuar aquí sentado 15 o 20 días seguidos. ¿Hace cuánto tiempo que no siento presión alguna por tareas pendientes de hacer? El único momento en que el charco de enfrente dejó de palpitar monté el drone y lo dirigí a toda velocidad hacia una masa nubosa que tapaba el bosque de la Braña Uxil. Los doce minutos que me duró la batería jugué a traspasar una y otra vez las nubes y la niebla, arriesgándome a perder en algún momento el control del drone. Creo que salieron unas buenas tomas. Nada más aterrizar, volvió a llover de nuevo.

    Al llegar a la cabaña, con la típica sudada del que lleva ropa para no mojarse, me tuve que dar una ducha. Creo que mojaba más la lluvia que la propia cebolleta. Me prestó muchísimo, me quedé como los deportistas que tras una competición se dan un baño en una bañera de hielo.

    Tarde de chimenea, lo que lleva consigo recuerdos, añoranzas, melancolía.

    Ya no tengo carga en las baterías de las placas solares. Se me acabó el chollo. A partir de ahora encenderé un pequeño generador solo para volcar en el ordenador lo grabado. El resto velas y frontal, que equivale a más tristeza y sensación de soledad. De hecho, no deben ser más de las 9.00 de la noche y ya estoy medido en la cama escribiendo en mi diario. Qué largo se me va a hacer lo que me queda.

     

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