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Blog A mi ritmo - Miguel Angel Martin

Miguel Angel Martin

Describirme me cuesta tanto como estornudar con los ojos abiertos. Trabajo en una editorial de libros de inglés. Actor frustrado, me consuelo con obras de aficionado y con mi familia.

Sobre este blog de Cultura

Escucho música para entender el mundo. Como no sé tocar ningún instrumento, cuento lo que escuchar música es para mi, nada más y nada menos. Digamos que son recuerdos y opiniones con banda sonora.


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  • 20
    Julio
    2017

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    Maudie Lewis The Rolling Stones Toquinho Lisa Hannigan Camarón

    Y tú ¿qué pintas?

    Los hombres blandengues no eran del gusto de El Fary. Detestaba públicamente a los que hacían la compra o ayudaban en las tareas de la casa. Por ello José Luis Cantero, "El Farina de las Ventas", puede descansar para siempre en paz en su pequeño trono, rellenito de la testosterona que llena estadios y también tumbas con mujeres, a las que es más fácil pegar que razonar con ellas. Conste que el autor de temazos inmortales como "El torito guapo", "La mandanga" o "Apatrullando la ciudad" hablaba de la mujer con mucho respeto, pero eso sí, cada uno en su sitio; con admiración, pero desde el punto de vista del que provee y dispone, dejando claro que pueden ser muy picaronas y granujillas. "Que si ese tío no está ahí, firme, te acaban dando hasta capones"

    Me he acordado de esos machos decididos, rumberos de playa con medallón de oro del que cuelgan vírgenes doradas, a las que adoran una vez al año, pero que cuando las ven por la calle se las comen babeando con los ojos, porque he visto a uno de ellos entender (aunque le costó), que la fortaleza no es cuestión de levantar tres veces tu peso, o demostrarlo liándose a guantazos. Conoció la fuerza dentro de una mujer menuda, simpática, retorcida por la artritis, pero con una cabeza que ya la quisiera para si uno de esos estadios enteros que se desgañita ante un gol.

    Maudie Lewis tenía una enfermedad degenerativa que le impedía moverse libremente, pero todo lo que necesitaba para ser feliz, eran pinceles y una ventana por la que ver flores crecer y pájaros volar. Se sintió muy querida por un tipo tosco, que cualquier otra persona en el planeta, apartaría a patadas de su lado por ser un bruto de libro, sin maneras e incapaz de relacionarse. Primero la tuvo como criada en una cabaña que cabría sin problema en tu salón y acabó siendo su razón para vivir. Ella poseía el talento entre los talentos, la capacidad de ver belleza donde tú ves basura, nieve, frio o miseria y la necesidad de pintar ese mundo que decía "ya estaba enmarcado". No hay Don mayor que esa necesidad interior de hacer algo. Si lo tienes, te sobrarán los tutoriales, las escuelas, los profesores. Lo harás mejor o peor,... pero lo harás, y tres pepinos amargos te importará lo que otro diga sobre el resultado. Pocas cosas puedo envidiar más que la gente que siente esa "cosa" interior que les lleva a atravesar paredes si es lo necesario para cumplir su objetivo. Seguramente fue esa misma "cosa" la que llevó a Lisa Hannigan a cantar. En esta película interpreta una canción preciosa que se llama "Little bird" que puedes oir en los títulos de crédito del final. Me alegré mucho al recordar su voz. La escuché por primera vez en este video que me recomendó mi amigo Colin. Creo que Lisa más que cantar, acuna las canciones.

    Mi tio Piuco tenía también esa necesidad de crear. Vivía en un pueblo cerca de la costa en Cantabria que se llama Cortiguera. Desde pequeño trabajó en el campo y cuidaba ganado. Nadie le enseño a esculpir, modelar o a dibujar. Dejaba secar bloques de barro y luego lo picaba con martillo y cincel, para rascar de ellos bustos de gente conocida que encontraba viendo el diario Alerta. Él mismo acabó apareciendo con sus figuritas de J.F.K. (entre otros) en ese periódico. Te puedes imaginar la fama de raruco que tenía en el pueblo. Sufría crisis de azúcar porque era diabético severo. Estaba convencido de las virtudes del ajo, así que toda su vida tomó en ayunas un diente. Sus familiares cercanos se quejaban de su aliento, sería fuerte, no lo dudo, la pena es que no supiese ver el negocio millonario que ahora explotan los herbolarios, envasando ajo machacado como un antibacteriano natural quasi-milagroso. A pesar de sus achaques, vivió más de ochenta años en los que siguió desarrollando ese ojo artístico que no pudo educar, aunque le hubiese gustado, pero que trabajó hasta donde pudo y como pudo, sin medios, pero con ganas e intuición. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? Yo desde luego no.
     
    Piuco enseñaba sus obras sabiendo el mérito que tenía hacer algo así con sus limitaciones y lo hacía feliz y orgulloso. Maudie pintaba felicidad. El azar quiso que su obra se conociesen y que otros fuesen felices viendo sus cuadros naive. En ellos no había sombras, ni perspectiva clara o técnica alguna. Sólo la inocencia de su forma de interpretar la vida. Esa forma ingenua, pero sincera y dulce de ver lo que le rodeaba adquirió valor, el único que entendía el que primero fue su jefe y luego su esposo, el valor del dinero, poco, pero dinero. Lo que parece mover el mundo. Porque no te engañes, a nadie le amarga un dulce y si además de hacer lo que te gusta, le gusta a otros y pagan por ello, tendrás contenta el alma y la cuenta corriente.
     

    El artista crea, pero come también, debe comer para seguir creando y poder cerrar el círculo. Si con esas ganancias es capaz de aliviar el mal de otros, la generosidad supera todo límite. No hay mejor modo de ayudar que creando algo bonito. Ese fue el fin de esta acuarela, recaudar para otros que no pintan nada, pero nada de nada.

    Vinícius de Moraes estaba en estado de gracia cuando grabó junto a un grupo de amigos un disco en Argentina, que es tan bonito que no te lo puedo contar. Han pasado más de 45 años de la grabación de ese disco de bossa nova y sigue siendo fundamental para entender la música brasileña desde entonces. En la grabación de La Fusa estaba un jovencito Toquinho, que se acabó convirtiendo en un fenómeno mundial comparando la vida con una "Aquarela".

    Los que siempre pintaron mucho y siguen haciéndolo después de medio siglo tocando son The Rolling Stones. Recurrieron a la pintura en "Paint it black" para contar una historia deprimente en la que desparecen los colores y todo está pintado de negro. Se ha convertido en la banda sonora oficiosa de la guerra en Vietnam. Las bombas de napalm que lanzaban los bombarderos estadounidenses estallaban en destellos anaranjados, curiosamente uno de los colores asociados a la felicidad. Al apagarse dejaban todo carbonizado, "pintado de negro"

    El talento lo describía Paco de Lucía con la voz de Camarón. Decía del de la Isla, que nunca desafinaba, que siempre daba la nota correcta, por eso no le pedía que le cantase, le decía "tócame un poquito con la voz" y afinaba su guitarra con las notas que daba José Monje. Veía las notas en su voz. La capacidad de mezclar sentidos es una especie de cruce de cables cerebral que se llama "Sinestesia". Buscando la conexión entre pintura y música encontré esta chica que dice ser capaz de ver colores en las canciones y eso es lo que pinta.

    Frank Zappa decía que "escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura" Está claro Frank. Si puedes tocar, deber ser algo fantástico dejarse llevar acorde arriba y abajo hasta que das con una melodía y sobran las palabras, pero déjame fabular que es gratis, y si es sobre música, mejor que sobre,... qué sé yo ¿política? No por favor, eso sería meterse en la música atonal y por mucho que la haya escuchado, nunca ha despertado mi interés. Dejemos que alguien pinte lo que otro toca, algo que se puso muy de moda en los clubs de Jazz en los cincuenta, cuando dibujantes buscaban mostrar en un dibujo el ritmo frenético de los músicos. Mucho antes Toulouse-Lautrec fue capaz de detener en sus dibujos cabareteras en plena acción. ¿No te parece oir el ruido de los bares donde pintaba en sus obras? Y Kandinsky buscaba unificar en la pintura todas las artes. Vamos a dejarlo aquí, que ese sí que es un jardín que para segarlo hacen falta muchos paisanos, así que mejor me quedo con esto que sigue y que te sirva de botón de muestra.

    Y si ésto te pareció curioso, espérate a ver dónde me llevó la búsqueda de más relaciones entre los que pintan y los que tocan. Acabé en tierra de nadie y encontré esta frikada en la que nadie toca nada y nadie pinta nada, pero si tiene música y dibujo al final. Me quedé hipnotizado, cual pollo frente a un rayón de tiza, viendo como dos tocadiscos dibujaban. Cosas que tiene uno, ya ves.

    Pues así es la música: da color a la vida, o te deja en blanco.
     
    Otro día más música, ... pero a mi ritmo. 

     

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