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Carlos García-Ovies

Siempre he sido 70% de la Villa del Adelantado y 30% luanquín, aunque ahora vivo entre mallorquines. Estudio periodismo y cada domingo pierdo unos noventa minutos de vida, los que dura un partido en el Carlos Tartiere.


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  • 13
    Agosto
    2013

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    'Shorts' que se van, 'leggins' que vienen

    Dicen que en Asturias hay cuatro estaciones: otoño, invierno, la de tren y la de autobuses. Pero este año eso ha cambiado. Hacía tiempo que entre julio y agosto no se repartían tantos días de sol y tan pocos de lluvia. No negaré que ir a la playa tiene más ventajas que quedarse en casa y hacerse un ‘manta y peli’, pero, ciertamente, quien escribe estas líneas es bastante más de trenca y bufanda que de bañador y toalla.  El invierno carece, quizás, de la magia del verano. Las chicas, durante los tan esperados meses de calor, lucen sus shorts favoritos e inundan las redes sociales con fotos en bikini. Y eso (también hay que decirlo) es un punto a favor del período veraniego.

    Pero uno prefiere abrigarse cuando hace frío que poner el aire acondicionado cuando el termómetro se viene arriba. El invierno es como el bofetón que te llevas cuando necesitas que te pongan los pies en el suelo. Hagas lo que hagas, septiembre siempre acaba picando a la puerta. Julio y agosto son buena gente, pero son minoría y, por ello, a largo plazo vale más llevarse bien con los otros diez de la lista. Si hay algo que se echa de menos del verano es esa sensación de despreocupación, la impresión de que lo más importante de la semana radica en pensar en qué tipo de brebaje vas a ingerir durante el viernes y el sábado y de si habrá bus de vuelta.

    Los carmines, xiringüelus y sanfermines se han ido para no volver (hasta el año que viene). Aunque a agosto aún le queden un par de semanas de vida, toca ir pensando en abrazar los pantalones largos y enterrar chanclas y bermudas en el cajón más profundo de la habitación. Pese a todo, el invierno también tiene cosas buenas. Los shorts se marchan, pero los leggins ya están aquí.

     

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