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Carlos García-Ovies

Siempre he sido 70% de la Villa del Adelantado y 30% luanquín, aunque ahora vivo entre mallorquines. Estudio periodismo y cada domingo pierdo unos noventa minutos de vida, los que dura un partido en el Carlos Tartiere.


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  • 12
    Junio
    2012

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    El Futbolista-Atleta

    Cuentan aquellos que tuvieron la suerte de verle jugar, que no había otro como él, que quizás no era el jugador con más calidad del mundo, ni tampoco el más técnico, pero probablemente no existía uno con mayor pundonor y coraje. Su caracter de hierro le sirvió para hacerse un hueco en la historia del Sevilla y forar su leyenda en un lub del que fue capitán durante dieciséis temporadas. Marcelino Vaquero González del Río, más conocido como Marcelo Campanal, o Campanal a secas, es toda una institución en el club de Nervión, que le concedió hace apenas un año, el Dorsal de Leyenda, la distinción más alta que otorga el club. Campanal nació en Asturias, pero la ciudad que realmente marcó su vida fue Sevilla. Con tan sólo dieciséis años llegó a la ciudad a bordo de un carbonero por el Guadalquivir, sin imaginarse si quiera lo ligado que quedaría a Sevilla tanto profesional como sentimentalmente, pues allí conocería a su mujer, Margarita.

    Comenzó jugando en el Coria, pero pronto Don Ramón Sanchez Pizjuán, por aquel entonces presidente del Sevilla, se dio cuenta de que estaba ante un jugador distinto, con una casta y una valentía de las que enamoraban en la época. Su progreso fue tal, que se convirtió en el capitán más jóven de la historia de la selección española, con tan sólo veintitrés años, llegando a ser internacional en catorce ocasiones, aunque hay que tener en cuenta que por aquel entonces no había tantos partidos de selección como ahora. Más de tres lustros estuvo en el club de Nervión, cuya camiseta se enfundó en más de 400 partidos, frenando a algunos de los delanteros más temidos de la época como Ladislao Kubala o Alfredo Di Stéfano, del que dicen las malas lenguas que en el descanso de un Sevilla - Real Madrid afirmó "si sigue cubriéndome Campanal, no salgo en la segunda". 

    Se le tachaba en ocasiones de duro, no sin razón. La contundencia y el físico prodigioso eran su punto fuerte, pero le caracterizaba también la nobleza. En una ocasión, durante una gresca futbolera en Oporto, uno de sus compañeros se quedo indefenso en un una esquina, rodeado de futbolistas portugueses. Marcelo cruzó el campo todo lo rápido que pudo (que no era poco) y agarró el banderín del córner (de aquella eran de metal) amenazando a los contrincantes con él. El resultado fue alguna que otra magulladura de los jugadores contrarios y dos noches en el calabozo para Campanal. Y es que El Huracán de Avilés, uno de sus múltiples apodos, defendía lo suyo con el corazón, era su carácter.

    Como decía, Marcelo recibió infinidad de apodos: el Huracán de Avilés, el Capitán Maravillas... pero sin duda alguna el que más se ajusta a la realidad, es el de el Futbolista-Atleta. Lanzamiento de jabalina, de disco, 100 metros lisos o vallas, salto de longitud, triple salto y pértiga, sin olvidar el piragüismo, el boxeo y el tenis. En una ocasión, mientras entrenaba por su cuenta en verano, le pidio a los juces de la Federación Española que por casualidad se encontraban allí que le cornometrasen. El resultado fue que sin entrenamiento ni preparación alguna, Marcelo paró el crono en 10,8 segundos. Si tenemos en cuenta que el actual récord de España por aquel entonces se situaba en 11,2 segundos, podemos hacernos una idea de lo espectacular que era Marcelo Campanal.  No le homologaron por ser futbolista federado, pero en la memoria de todos quedó grabado para siempre. Los que le vieron correr por la banda afirman que se podía distinguir su estilo frente a los demás; un velocista, un saltador, un atleta al fin y al cabo. Un jugador muy poco habitual, único.

    Hoy aquel mítico defensor tiene más de ochenta años. Podríamos pensar equivocadamente que disfruta en su sofá tranquilamente de su jubilación, pues la realidad es que, aunque parezca increíble, continúa haciendo deporte cada día, sin excepción. Una vez retirado del fútbol ganó dos campeonatos de Asturias de tenis, pero lo realmente sorprendente es que Marcelo es el actual campeón de cuatro modalidades distintas en los últimos Campeonatos de España para veteranos, con vistas a revalidarlos. La clave, afirma en cualquier conversación en la que le recuerdes lo bien que está físicamente, es que "utilizo doce horas al día para dormir y descansar. Sólo hay una cosa que me ha quitado el sueño en la vida y tiene nombre: Garrincha".

     

     

     

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