Blog 
Al hilo de lo que está pasando
RSS - Blog de Enrique Suárez Ferreiro

El autor

Blog Al hilo de lo que está pasando - Enrique Suárez Ferreiro

Enrique Suárez Ferreiro

Filósofo

Sobre este blog de Nacional

Dar cuenta de lo real


Archivo

  • 21
    Julio
    2015

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Podemos Elecciones partidos políticos ciudadanos UPyD

    El presente momento preelectoral

    El paso de las elecciones locales y autonómicas no sólo ha cambiado la distribución de los poderes locales y autonómicos, si no que ha mostrado cómo cambian estos en el escenario postbipartidista. Y, así mismo, ha dado paso el ejercicio de ese poder a nivel local y autonómico. Al mismo tiempo el gobierno central y el actual legislativo no se han estado quietos.
    Así pues, este verano nos presenta un momento político muy dinámico, tanto en lo que se refiere a esos cambios y tomas de decisiones en los distintos ámbitos: local, autonómico, central, en el legislativo, etc. como en las actividades de las distintas formaciones políticas cara a las próximas citas electorales.

    Cada una de ellas: primero la autonómicas en la autonomía catalana, y por último, la generales, tienen una importancia propia. Las catalanas por el modo en que la coalición CDC y ERC han decidido presentarse, y la pretensión que quieren dar a la mismas y a los votos de esperan obtener. Planteamiento que por el carácter netamente secesionista dará paso a una legislatura autonómica tensa, y compleja. Y, lo más preocupante, en el caso de que la coalición CDC&ERC gane, teniendo a los ciudadanos en Cataluña convertidos en aquello que sólo importa en la medida en que entran a participar del proyecto secesionista, pero cuyas vidas cotidianas y necesidades quedan relegadas desde el punto de vista de las políticas sociales, culturales, etc. Y, en ese sentido, el deterioro de los estándares de calidad de vida seguirán quedando recortados; y esto con independencia de la cara para la foto que han escogido, pues sólo hay una línea roja a la que no toca renunciar y que articula y lo organiza todo: la secesión sí o sí.

    El último compromiso electoral es el de las generales. Para este está resultando aleccionador el modo en que los partidos emergentes están preparándose. Y, así mismo, digno de atención el modo en que los partidos consolidados están afrontando esta situación.
    Lo que los partidos emergentes, especialmente Podemos, han puesto en el centro de su modo de hacer política es la tensión "legalidad vs legitimidad". Pues este es el tópico que les permite hacer una crítica de las vigentes prácticas políticas más rápida, corta y con mayores réditos. Ahora bien, el poder adquirido tras las elecciones locales y autonómicas, y la forma en han participado y contribuido a la constitución de los nuevos ejecutivos, así como las formas en que se han incorporado tanto a las cámaras locales, cómo autonómicas y están ejerciendo sus funciones, les deja más expuesto a ser objeto de análisis y crítica desde ese mismo tópico.
    De esta inevitable situación el partido emergente más consciente, sobretodo por el estilo de hacer política que ha mantenido - y que es el que le ha permitido ese crecimiento y éxito fulgurante -, es Podemos. Y, lo preocupante, es la forma en que de cara a la propia organización, y de cara a la ciudadanía, a la opinión pública, está afrontando la tensión que tienen entre la cuota de legalidad: poder local y autonómico que ejercen, y la cuota de legitimidad que afirman ser. Pues lo que hacen es sistemáticamente dejar en suspenso cualquier decisión legal pendiente de la revalidación de legitimidad que sus bases han de dar. Y el uso sistemático de este procedimiento lo publicitan como expediente de "máxima participación democrática y de máxima transparencia", ya que de modo sistemático esas asambleas son fotografiadas y esas imágenes distribuidas a través de redes sociales y su propia red de medios de comunicación: La Tuerka, Fort Apache, etc, además de la cobertura que encuentran en el resto de los medios.
    Esto me parece preocupante porque más allá de las palabras en que aparece envuelto este proceder, de facto exhibe el modo en que los menos deciden y manejan el poder que han recibido de los más. Pienso, por ejemplo, en la asamblea de Podemos en Oviedo. Si ven las fotos verán las personas que estando presentes deciden acerca de algo que está siendo posible porque 20514 ovetenses les votaron - fuente: http://resultados.elpais.com/elecciones/2015/municipales/03/33/44.html.
    Esas fotos muestran cómo de hecho transforman la participación ciudadana en apropiación partidistas: mis bases han de validar lo que por mandato electoral he de hacer. De modo que desprecian la legalidad vigente de la que disponen a cambio de una falsa permanente legitimación ciudadana; pues facto de no es más que la decisión de una parte: la mayoritaria de los que asisten, que siempre es y será minoritaria frente al apoyo electoral recibido.
    Así pues, el modo, especialmente el de Podemos y las fuerzas políticas al estilo podemista que están emergiendo, desplazan el modo de representación política constitucional en favor de una oligarquía ideológica; es decir, el gobierno de los pocos, de la facción ideológica mayoritaria en mis asambleas.

    Ahora bien, esta situación pone de manifiesto las actuales carencias a nivel de práctica política y ciudadana presentes. Carencias que tienen que ver con el tipo de sociedad civil que somos, y con el modelo de partitocracia que domina. Como sociedad civil aún nos falta la capacidad de afirmarnos como autónomos de los partidos políticos. Es decir, las luchas sociales mantenidas por los distintos movimientos: mareas, plataformas, etc. eran necesarias para transformar el modo en que se gobernaba y se gobierna, ya que denunciaban el empobrecimiento en derechos sociales, económicos, etc.. Su reconocimiento dio paso a la pretensión de apropiación por parte de los partidos políticos. En ese proceso a apropiación del reconocimiento cívico adquirido en beneficio de una pretensión política Podemos resulto ser el partido más eficiente, pues la fórmula de las agrupaciones electorales les permitían correr los menos riesgos de desgaste, y al ser la facción más organizada ser el socio mayoritario en los correspondientes consejos de administración. Y en esa situación de debilidad se encuentra el proyecto del actual equipo de gobierno en los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, etc.
    La vigente partitocracia ha visto como los partido emergentes han redistribuido las cuotas de poder, y han comprendido que la cantidad de poder que pueden acaparar exige cambios en las formas. Y, parece, que los tópicos: participación y transparencia constituyen los núcleos que han de organizar las maneras en que tienen que aparecer ante los ciudadanos. Por eso los procesos de primarias constituyen, ahora, el momento necesario. Mas estas primarias nacen marcadas por el rasgo de mayor continuismo que caracteriza el vigente modelo de partido: tiene lugar a partir de y entre miembros del propio partido.
    Así pues, este es nuestro presente: en él coinciden una ciudadanía que empieza a ejercer por sí su poder político, pero que aún no acaba de retenerlo, de ejercerlo, por tanto, para sí; pues, finalmente, lo pone a disposición de la mayor cuota posible de poder ejecutivo y legislativo que un partido pueda lograr; y una estructura de partidos que por participación, apertura y transparencia entienden que han de mantener, aunque transformadas, sus estructuras de poder: de ahí primarias, independientes en las listas, etc., pero incapaces de soltar la prepotencia, prevalencia y preponderancia ante los ciudadanos.
    Lo que nos cabe esperar sigue estando en nuestras manos, tanto en las de quienes desde los partidos enfrentan este complejo momento, como - y esto es lo más importante - en la de los ciudadanos, quienes hemos de ahondar en el modo de hacer política que hemos empezado. Es decir, la preponderancia, prevalencia y prepotencia la ha de adquirir la ciudadanía por sí y para sí, de modo que los partidos políticos estables sean instituciones dependientes del cuerpo ciudadano.
    Mas este proceso de transformación es más lento y no tiene garantías de éxito: pues lo que hoy domina, lo que hoy posee realmente el poder son estructuras: partidos, sindicatos, patronales, etc. que por sí no renunciaran de retenerlo, detenerlo y detentarlo.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook