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Asturias, esquina de Europa
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Roberto Segura

Espectador desde cerca, a veces desde dentro, de políticas y de movimientos sociales, económicos y culturales en Bruselas; y siempre con un ojo puesto en Asturias.

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Visto desde el centro de Europa, lo excéntrico es Asturias y los asturianos.


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  • 16
    Abril
    2015

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    asturias Bruselas competitividad apertura de mercados barreras escasas

    Bruselas, ciudad abierta

    Bruselas es una ciudad muy abierta, por obligación y por tradición.

    La obligación consiste en una espiral de interés por la que la ciudad se ve envuelta en un negocio internacional como sede de instituciones, lo que hace que vaya orientando su actividad a prestar su soporte a esas instituciones y a grupos empresariales y de interés. Es lo que yo llamaría el negocio diplomático. Esto tiene una derivada de cierta resonancia en la actividad “diplomática” y comercial de las regiones europeas, a lo que dedicaré un capítulo más adelante.

    La tradición responde a una historia de la que también en otro momento haré un resumen, pero que se resume en que estas tierras han sido lugar de paso, capital de distintos reinos, cruce de lenguas, y mercado continuo de bienes llegados o expedidos por los canales.

    A lo que íbamos, ciudad abierta. Hace pocos días regresaba yo de dar un paseo por el parque de Woluwe, avenida de Tervuren arriba, al lado de las vías del tranvía. Distraído, veo una furgoneta en mi camino peatonal, y al lado unos operarios que están haciendo algo en las vías. Al acercarme reparo en la furgoneta: ¿matrícula checa? Si, y la rotulación en checo. ¿Una empresa checa contratada para hacer la reparación de las vías en Bruselas?

    Pues si. Todos habremos oído hablar de esas cuadrillas de albañiles portugueses que cogen una furgoneta por la mañana temprano para trabajar en la construcción en zonas cercanas a la frontera, incluso a veces en Madrid. Aquí ocurre lo mismo, con la salvedad de que esta Centroeuropa hiperpoblada ofrece muchas más oportunidades a cualquiera; sólo es necesario para eso que la apertura sea real y que no existan barreras a la instalación o a la contratación de servicios. Desde luego, el sitio web de la STIB, la empresa pública de transportes, me parece un modelo de transparencia: entré para confirmar la historia de la empresa checa y me encontré con todos los datos de las obras contratadas. ¿No hay medianas empresas asturianas dispuestas a venir a invadir este mercado? Conozco muchos ejemplos de productos novedosos que estoy seguro de que serían muy competitivos aquí. Ahora mismo hay un grupo de profesionales de la construcción asturianos operando en la Región de Bruselas, creo que con muy buenos resultados.

    Y porque haya puesto dos ejemplos relacionados con la construcción no quiero decir que las empresas de servicios no tuvieran su campo, de hecho me da la sensación de que puede ser mayor. En general en Asturias me he sentido mucho mejor tratado en mi relación con mis proveedores que aquí: call center, sistemas de atención al público, de gestión de oficinas, seguridad, toda clase de productos tecnológicos, consultorías… En todos estos campos y otros estoy seguro de que las empresas asturianas harían un gran papel.

    Y, para no mirar sólo para los que salen a ofrecer sus servicios, pensemos por un momento en la riqueza que supone toda esa afluencia de creatividad para el destino: las empresas deben competir en calidad, lo que obliga a no bajar la guardia nunca; todos los actores del mercado están al día de las últimas novedades en técnicas o tecnología de su sector; y los clientes, particulares o administraciones, se benefician de la concurrencia competitiva que incrementa la calidad y mantiene los precios. Mejor, imposible.

    Qué envidia y qué ganas de ver Asturias como un mercado abierto de verdad, que se pareciese más a los de este rincón del mundo.

     

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