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  • Blog de
    05
    Octubre
    2016
    Timothy Michael Kaine, senador por Virginia y Michael Pence, gobernador de Indiana, escuderos de Hillary y Trump, respectivamente, debatieron el martes para dejar claro que se...
  • Blog de
    27
    Septiembre
    2016
    Hillary Clinton es a Donald Trump lo que Mariano Rajoy a Pedro Sánchez, al que, todo sea dicho, ya le gustaría tener la popularidad del candidato republicano. El...
  • Blog de
    15
    Julio
    2016
    Pues sí. En el país donde casi todo es posible un expresidente podría optar al cargo de vicepresidente. Nadie mejor que Bill Clinton para acompañar...
  • Blog de
    15
    Mayo
    2016
    El siete de junio California celebra primarias. Las encuestas otorgan a Donald Trump una enorme ventaja de 27 puntos y le apuntalan como líder entre mujeres, jóv...
  • Blog de
    04
    Mayo
    2016
    Por si alguien lo dudaba Donald Trump será el candidato electoral a la Casa Blanca por el Partido Republicano. Es cierto, los súper delegados tienen que hablar y...
  • Blog de
    22
    Febrero
    2016
    Entre los recovecos del Congreso estadounidense habita una institución bastante desconocida. Los diputados la llaman Coalición del Pasillo de en Medio. Esta curi...
  • Blog de
    27
    Enero
    2016
    ¿Alguien podría imaginar un gobierno de coalición entre Donald Trump y Hillary Clinton? El gran lío de las primarias estadounidenses abre cualquier...
  • Blog de
    26
    Octubre
    2015
      Trump no es un Kennedy, ni siquiera un Bush o un Clinton. El refinamiento le trae sin cuidado, aunque es bastante coqueto. Las bromas sobre su pelo –que no es peluquín- son una constante en la prensa americana. Lo suyo es el verbo claro y rotundo, los fajos de billetes de dólar cayendo por los bolsillos, las hamburguesas humeantes en la barbacoa –diga la OMS lo que diga- las tardes de fútbol y las gorras-visera bien rotuladas. Da la impresión de que ni siquiera disfruta jugando al golf en sus propios campos. Donald es la opulencia, la imagen del poderío americano, cada vez más alejado de la realidad de la calle. Si hace unos meses quien escribe recomendaba no minusvalorar al mega empresario, con un ego tan grande como la Trump Tower neoyorkina, ahora son las hordas republicanas quienes ensalzan al magnate como candidato favorito para las presidenciales de noviembre de 2016. Una encuesta de The Associated Press-GfK afirma que siete de cada 10 opina que Trump podría ganar si es nominado. Seis de cada 10 dice lo mismo del neurocirujano retirado Ben Carson, el otro político amateur que ha irrumpido con fuerza en la precampaña. Así que lo de Mr. Trump comienza a ser un fenómeno digno de estudio. El pasado viernes exhibió su poderío en el Doral Trump Hotel de Miami. Lo bueno de tener posesiones por todo el país, es que no hay que preocuparse por reservar fecha. En Florida se asienta parte del imperio familiar. En Palm Beach está Mar a Lago, algo que va mucho más allá del lujo, tal como uno se lo imagina. Más de un millar de seguidores, muchos de ellos latinos, jalearon al precandidato, que sin hablar español ni bailar salsa, se los metió en el bolsillo, con esa promesa de hacer a América grande de nuevo, librarse de la influencia de China y construir el famoso muro a lo largo de la frontera con México. Lo más curioso es que en estados de la raya mexicana, como Arizona, también crecen los adoradores del magnate, el hombre que se paga sus fastos electorales y que insta al resto de los aspirantes a hacer lo mismo. Lo hace porque sabe de sobra que ninguno de sus rivales, incluidos Hillary Clinton y Jeb Bush, cuyo cuartel general está en Miami, tienen capacidad para desembolsar cientos de millones de dólares. Dependen de donaciones. Trump no tiene límites. Todo es poco para defender ese lema que a Hillary, que ayer celebró su cumpleaños, le pone de los nervios: Make America Great Again!, la obsesión del empresario, ex marido de Ivana y Marla, esposo de Melania y padre, entre otros hijos, de la mediática Ivanka, su ojito derecho. Irónicamente, los asesores del Partido Republicano, especializados en ayudar a los candidatos a realizar campañas y ganar elecciones, consideran a Trump y a Carson como los candidatos menos elegibles para los comicios generales. Los votantes más conservadores del Partido Republicano, gente de cierta edad y raza blanca, ejercen una influencia extraordinaria en la selección del candidato. Los votantes independientes, moderados y las minorías son mucho más importantes en las elecciones generales pues atraen a más gente a las urnas.   ...
  • Blog de
    07
    Agosto
    2015
    “A Hillary Clinton le dije, ven a mi boda, y vino a mi boda. No tenía elección. Yo había donado a su fundación”. Con ese ejemplo, Donald Trump dio a entender el jueves en Cleveland, que en la democracia americana se ha abierto una enorme brecha y que ahí está el con sus grúas, palas y obreros inmigrantes, dispuesto a para solventarla. El primer debate de los candidatos republicanos se convirtió en un todos contra Donald y en un Donald contra Hillary. El mega millonario neoyorkino, vencedor en las encuestas, con propuestas contundentes, políticamente incorrectas, suma apoyos en la desencantada América profunda. Trump se dirigió directamente a Hillary, la única a la que reconoce como rival. Anunció que si no gana la nominación se presentará como independiente, “Rossperotismo” en estado puro, aderezado con el brillante populismo del hombre de negocios que escribe libros sobre su propio ascenso, y que igual construye hoteles que protagoniza realities. Más vale no minusvalorar a Donald. Para muchos estadounidenses es un ejemplo, para otros encarna los rancios valores de los republicanos más radicales. A él no le importa, va por libre. El caso es que Hillary está de los nervios. No acaba de remontar en las encuestas y ya no sabe que hacer para enganchar con esa clase media que la mira con recelo. Jeb Bush, favorito en las quinielas de los conservadores, hasta la irrupción del magnate en la campaña, ve resucitado el viejo fantasma de Ross Perot, el multimillonario texano independiente, que propició la derrota de su padre, George Bush, en 1992, contra Bill Clinton, con un programa ultraconservador. Perot logró casi un 20% de los votos. En 1996 volvió a la carga. Una vez más, entre los apellidos Clinton y Bush surge un tercero en discordia, lo que pasa es que esta vez, se trata de una especie de fuerza de la naturaleza, a la que es difícil controlar. Cualquier cosa que hace o dice Trump se amplifica millones de veces. Tiene el poder económico y también una personalidad arrolladora, más cercana a la del americano medio que a los millonarios snobs de los Haptoms, de hecho, su paraíso particular está en Palm Beach (Florida). "Tenemos un presidente que no tiene ni idea de lo que hace". Lo dijo en referencia a Obama, pensando, tal vez, en el discutido Obamacare y en las últimas hazañas internacionales –el acuerdo con Irá y el deshielo con Cuba- tan cuestionados por las filas conservadoras. El jueves, los responsables de la campaña de Hillary realizaron un envío masivo de mails a sus seguidores, indicando que la candidata no vería el debate de Ohio y solicitando donaciones para contrarrestar a los conservadores. Los aspirantes demócratas a la nominación se verán las caras el 13 de octubre. Hasta entonces Trump tiene mucho campo para correr. ...
  • Blog de
    15
    Junio
    2015
    Devotas de sus maridos... y de sus propias causas. Además de velar por sus poderosos esposos, las primeras damas de los Estados Unidos se han consagrado a diferentes actividades y pasatiempos durante sus estancias en la Casa Blanca. Por la mansión de Washington ha pasado todo tipo de perfiles: desde la frivolidad de Jackeline Kennedy (1961-1963) hasta la actitud bonachona de Bárbara Bush (1989-1993), considerada desde el principio como la abuela de América, la aparente fragilidad de Nancy Reagan (1981-1989) o la agresiva militancia política que Hillary Clinton (1993-2001) exhibió desde su llegada.Todas tienen algo en común: han reinado sin corona en la república más monárquica del mundo. A lo largo de la historia han sabido que no pueden permanecer en segundo plano. El pueblo americano las reverencia y ellas deben corresponder apareciendo en público y vendiendo la imagen femenina de América en el mundo.En realidad, no hay ninguna obligación escrita. El título de «Primera Dama de los Estados Unidos» (First Lady of the United States) no es oficial. La anfitriona de la Casa Blanca lo lleva como reminiscencia de ese carácter monárquico que quisieron introducir los padres de la Constitución. Durante su elaboración incluso llegó a plantearse que el presidente tuviese tratamiento de Alteza. La influencia de Inglaterra aún estaba cercana. La lista la inauguró Martha Dandridge Custis Washington. Fue la «reina sin corona» de América desde 1789 a 1797. La esposa de George Washington era de armas tomar. Antes de llegar a la presidencia acompañó a su marido a los campos de batalla. Viuda y con dos hijos, era más rica que él y nunca quiso que su marido fuera presidente. Aun así, se esforzó por salir airosa y siempre ejerció de anfitriona oficial. Las críticas nunca han faltado. A Edith Wilson, la mujer del presidente Woodrow Wilson (1913-1914), la acusaron de dirigir un gobierno con faldas después de que su esposo sufrió un derrame cerebral que lo dejó paralizado durante su segundo mandato. A Jacqueline Kennedy (1961-1963) se la conoció por su inteligencia, glamour y sofisticación. Su exquisito gusto prestó un importante servicio al patrimonio estadounidense. Jackie se quedó horrorizada la primera vez que pisó la Casa Blanca. Se propuso devolverle el esplendor. Para recaudar fondos editó catálogos. Desempolvó muebles y cuadros de los almacenes y le dio a la «primera vivienda» del país ese toque europeo que tanto le gustaba. Como recuerdo, frente a la columnata está el Jackeline Kennedy Garden, un jardín dedicado a ella.Lady Bird Jonhson pasó sin pena ni gloria igual que Rosalyn Carter. No llegó a conectar con la gente. En cambio, Betty Ford se ganó el cariño de los americanos tras su particular batalla contra el alcoholismo. Fundó la clínica de rehabilitación que lleva su nombre.Además de dirigir cada paso de su esposo, Ronald Reagan, a Nancy (1981-1989) le quedó tiempo para enarbolar la bandera de la lucha antidroga. Más tarde, cuando su marido enfermó de Alzheimer, se implicó en proyectos de investigación para tratar la enfermedad.La década de los noventa se inició con Barbara Bush. La única primera dama que ha sido suegra de otra, su nuera Laura, en el «cargo» entre 2001 y 2009. Entre las dos señoras Bush, dos señoras discretas, sin grandes pretensiones, los americanos se quedaron impactados por el arrojo de una -por aquel entonces- joven abogada llamada Hillary Rodham Clinton. Se empeñó en sacar adelante una reforma sanitaria que Obama ha intentado rematar. En 2003, tras superar el «affair Monica Lewinsky», que puso a su esposo, Bill Clinton, al borde de la destitución, salió de la Casa Blanca con la firme intención de ser algún día la primera mujer presidenta. Tal vez lo habría logrado ya si un mulato llamado Barack Obama no se hubiera cruzado en su camino. Obama le arrebató la candidatura pero la nombró secretaria de Estado. Ahora Hillary lucha de nuevo por alcanzar su sueño. Y... con Obama llegó Michelle, esa roca que lo ata a la realidad, como él mismo la define, abogada por Harvard y quien sabe si futura seguidora de los pasos de Mrs. Clinton.  ...