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Blog Celuloide sin revelar - Christian Franco Torre

Christian Franco Torre

Tras fracasar estrepitosamente en su intento de convertirse en extremo derecho del Barça, Franco Torre centró sus esfuerzos en el estudio de la Historia del Cine. Colabora con LA NUEVA ESPAÑA y es autor del libro: Edgar Neville. Duende y misterio de un cineasta español (Shangrila Textos Aparte, 2015...

Sobre este blog de Cine

Curiosidad científica, espectáculo, vehículo de propaganda, disciplina artística... Desde su nacimiento, el cine ha jugado múltiples papeles. Pero su historia y su incidencia social quedan a menudo soslayados por su popularidad como espectáculo y por su capacidad para crear iconos.


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  • 15
    Septiembre
    2016

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    Historias del cine Greta Garbo

    El discreto retiro de "la Divina"

    La mala gestión de su carrera ha perjudicado de modo notable o, incluso, arruinado la trayectoria de actores de gran talento. Desde George Raft hasta Mickey Rourke, han sido numerosos los intérpretes que, especialmente en el complejo entorno de Hollywood, han echado por tierra una prometedora carrera. Frente a ellos, cobra relieve la figura de Greta Garbo, apodada "la Divina", quien la gestionó de manera modélica.
    Garbo, cuyo nombre real era Greta Gustafsson, vino al mundo en 1905, en el seno de una familia humilde de Estocolmo. Siendo aún muy joven comenzó a trabajar en publicidad, lo que la llevaría a estudiar Arte Dramático. Con apenas 19 años le llegaría su primera gran oportunidad en el cine, cuando Mauritz Stiller la seleccionó para su película La leyenda de Gösta Berling, uno de los filmes clave del cine sueco de entreguerras.
    Su actuación en la película llamó la atención de los productores alemanes y estadounidenses, entonces los dos principales mercados del mundo del cine. En 1925 George W. Pabst la seleccionó para coprotagonizar, con Asta Nielsen, Bajo la máscara del placer. Finalizado el rodaje, Garbo y Mauritz Stiller se embarcaron rumbo a América, contratados por la Metro Goldwyn Mayer.

    El discreto retiro  de
    El director nunca se adaptó al sistema de estudios, pero la Garbo se convirtió en una gran estrella. Una posición que la actriz cimentó en su belleza y en una gestualidad contenida, protagonizando películas como El demonio y la carne (Clarence Brown, 1927), La mujer divina (Victor Sjöstrom, 1928) o El beso (Jacques Feyder, 1929). De esta época, además, es uno de los escasos escándalos que se le conocen: su boda frustrada con el también actor John Gilbert, quien fue su partenaire en diversos filmes. La Garbo no se presentó a la boda.
    Tras el cisma del sonoro, y mientras numerosas estrellas veían como su carrera hacía aguas, Greta Garbo se alejó temporalmente del cine. En esos meses, la actriz trabajó duro para domar su fuerte acento sueco y adaptarse al nuevo sistema. Con su primera película sonora, Anna Christie (Clarence Brown, 1930), convenció a crítica y público y fue nominada al Oscar.
    En los años siguientes llegarían otros filmes memorables como La reina Cristina de Suecia (Rouben Mamoulian, 1933) o Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939). Sólo dos años después de su colaboración con Lubitsch, y con apenas 36 años, Greta Garbo se retiró. Una decisión que le evitó un posterior declive por la edad, y que apuntaló su condición de mito del cine.

     

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