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Blog Celuloide sin revelar - Christian Franco Torre

Christian Franco Torre

Tras fracasar estrepitosamente en su intento de convertirse en extremo derecho del Barça, Franco Torre centró sus esfuerzos en el estudio de la Historia del Cine. Colabora con LA NUEVA ESPAÑA y es autor del libro: Edgar Neville. Duende y misterio de un cineasta español (Shangrila Textos Aparte, 2015...

Sobre este blog de Cine

Curiosidad científica, espectáculo, vehículo de propaganda, disciplina artística... Desde su nacimiento, el cine ha jugado múltiples papeles. Pero su historia y su incidencia social quedan a menudo soslayados por su popularidad como espectáculo y por su capacidad para crear iconos.


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  • 13
    Enero
    2016

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    Historias del cine Edgar Neville Pierre Schild

    El truco de la escalera

    "Una torre de unos cuarenta metros que en vez de erguirse hacia el cielo se hunde en la tierra..." Si ubicamos esta misteriosa torre en el madrileño barrio de los Austrias, esta descripción bien podría ser la de la sugerente escalinata que conecta las diferentes puertas del tiempo en la serie El ministerio del tiempo. Pero en realidad, la descripción está sacada de otra icónica torre, creada 70 años antes por la pericia de un director madrileño y el talento para los trucajes de un decorador de origen ruso: se trata, respectivamente, de Edgar Neville y Pierre Schild, quienes colaboraron en 1944 para poner en pie La torre de los siete jorobados, pelí­cula de culto del cine español.

    El truco de la escalera

    El parecido entre la escalera de la serie de TVE y la torre que llevaba a una ciudad secreta en el subsuelo de Madrid en la pelí­cula de Neville no acaba, sin embargo, en esa descripción. Las dos son escaleras de caracol, hundiéndose en las entrañas de la capital, comunicando el mundo exterior, sensitivo, con un enclave secreto en el que tiene cabida lo fantástico. La escalera de El ministerio del tiempo, de hecho, es un evidente homenaje a la icónica torre, diseñada por Schild para la pelí­cula de Neville. Pero si en 2014, cuando se rodó la serie, esa escalera se creó mediante efectos digitales, Schild tuvo que tirar de ingenio y recursos para dar forma a la estructura que da título a la pelí­cula de Neville. Algo que logró merced a un fascinante trucaje visual: el "glass shot" o pintura sobre vidrio.

    Según explica Juan Antonio Ramírez en su esencial estudio La arquitectura en el cine, este trucaje fue al parecer ideado, ya en 1907, por el cineasta y pintor Norman O. Dawn, que se sirvió del truco para "reconstruir" en pantalla las semiarruinadas misiones californianas para una pelí­cula documental. Básicamente, el truco consiste en pintar estructuras arquitectónicas o incluso paisajes sobre un cristal, dejando en blanco los espacios que al director le interesen para integrar otras estructuras o a los otros actores. Después, este cristal se coloca delante del objetivo de la cámara, previo cálculo del tiro necesario para evitar distorsiones. Entre las utilizaciones más conocidas de este centenario trucaje están las del abismo junto a la misión de Narciso negro (1947), la recreación de la Roma imperial en Ben Hur (1959), la derruida Estatua de la Libertad que aparece en el impactante final de El planeta de los simios (1980) o el almacén en el que se deposita el Arca de la Alianza en la primera aventura de Indiana Jones, En busca del Arca perdida (1981).

    El truco de la escalera

    Fuente: http://vashivisuals.com/raiders-lost-ark-warehouse-matte-painting/

     

    El trucaje que emplea Schild, en puridad, es una evolución de este método, utilizando maquetas plásticas. Schild, no obstante, ensayó además una notable innovación al aplicar el trucaje: lo que recreó no era la parte superior del decorado, como era habitual, sino la parte inferior. Algo que incluso se destacó en la prensa cinematográfica de la época, en concreto en la revista Primer Plano, que en su número 202 (publicado el 27 de agosto de 1944) detalla cómo se concretó el trucaje.

    El truco de la escalera

    Esto le permitió crear la espectacular escalera de la torre e introducir a un personaje, en concreto al Basilio al que interpretaba Antonio Casal, en la parte superior, accediendo a la estructura. La pericia cinematográfica de Neville hizo el resto. Con una adecuada combinación de planos medios y generales, y empleando distintas maquetas para remarcar el trayecto descendente del personaje, creó una secuencia en la que, con ese trucaje y un pequeño tramo de escalera, parece que Basilio desciende toda esa torre subterránea que lleva a una ciudad perdida.

     

     

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