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Blog Celuloide sin revelar - Christian Franco Torre

Christian Franco Torre

Tras fracasar estrepitosamente en su intento de convertirse en extremo derecho del Barça, Franco Torre centró sus esfuerzos en el estudio de la Historia del Cine. Colabora con LA NUEVA ESPAÑA y es autor del libro: Edgar Neville. Duende y misterio de un cineasta español (Shangrila Textos Aparte, 2015...

Sobre este blog de Cine

Curiosidad científica, espectáculo, vehículo de propaganda, disciplina artística... Desde su nacimiento, el cine ha jugado múltiples papeles. Pero su historia y su incidencia social quedan a menudo soslayados por su popularidad como espectáculo y por su capacidad para crear iconos.


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  • 04
    Julio
    2015

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    Cine grito de Wilhelm

    Un grito a través del tiempo y el espacio

    En su dramática huída de los indios seminolas, el capitán Quincy Wyatt, al que da vida Gary Cooper, y el grupo de hombres que comanda tienen que cruzar un río infestado de caimanes. Wyatt, como el caballero que es, no duda en coger en brazos a Judy Beckett (Mari Aldon) para evitarle los peligros del río. Bajo la superficie, los caimanes se preparan para un festín, buceando entre las piernas de los humanos, a ver cuál será la más jugosa. Finalmente, el capitán y la dama se libran de servir de cena, pero un explorador, que camina a pocos metros de ellos, no tiene tanta suerte.

    Al ser atacado por los caimanes, el hombre emite un grito singular, vertiginoso, que culmina con una coda angustiosa y aguda. Un grito que en las décadas siguientes se diseminaría por lejanas galaxias y universos animados. Un grito que suena tal que así:

    http://multimedia.lne.es/audios/sociedad/20150703/grito-wilhelm-1395259.shtml

    La escena se incluye en la película Tambores lejanos (Distant drums, Raoul Walsh, 1951), y el icónico grito, que se artibuye al secundario Sheb Wooley, se almacenó como sonido de stock en los archivos de la Warner Bros. En la bobina donde se conservaba la pista de audio, se añadió una etiqueta que aclaraba a futuros técnicos de sonido qué se podían encontrar al abrir la lata: "Hombre siendo devorado por un caimán".

    Desde ese momento, el grito sería utilizado de manera sistemática en numerosas películas cada año, hubiese o no un caimán por el medio: la base de datos IMDB constata su utilización en nada menos que 314 filmes, entre películas de cine y capítulos de series de televisión. Seguramente se quede corta. 

    En los años siguientes, el efecto reaparecería en distintas escenas de películas como Tierra de faraones (Land of Pharaohs, Howard Hawks, 1955), El sargento negro (Sergeant Rutledge, John Ford, 1960) o Grupo salvaje (The Wild Bunch, Sam Peckinpah, 1969).  Pero sería en 1977 cuando este singular efecto de sonido adquiriese notoriedad y cierto carácter icónico. El responsable fue Ben Burtt, un joven técnico de sonido que había sido contratado para trabajar en una película de ciencia ficción: La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas, 1977).

    Fascinado por el sonido del grito, Burtt rastreó su historia y acabó rebautizándolo como "grito de Wilhelm", en alusión al personaje homónimo de La carga de los jinetes indios (The Charge at Feather River, Gordon Douglas, 1953), que lo emite al ser asaeteado en una pierna. 

    Tras incluirlo en La guerra de las galaxias, Burtt recuperaría el grito para sus siguientes trabajos. Una insistencia que, unida al hecho de que el técnico de sonido se convertiría en colaborador habitual del propio George Lucas y de Steven Spielberg, propició que el "grito de Wilhelm" llegase a convertirse en un auténtico icono del séptimo arte.

     

     

     

     

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