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Blog Celuloide sin revelar - Christian Franco Torre

Christian Franco Torre

Tras fracasar estrepitosamente en su intento de convertirse en extremo derecho del Barça, Franco Torre centró sus esfuerzos en el estudio de la Historia del Cine. Colabora con LA NUEVA ESPAÑA y es autor del libro: Edgar Neville. Duende y misterio de un cineasta español (Shangrila Textos Aparte, 2015...

Sobre este blog de Cine

Curiosidad científica, espectáculo, vehículo de propaganda, disciplina artística... Desde su nacimiento, el cine ha jugado múltiples papeles. Pero su historia y su incidencia social quedan a menudo soslayados por su popularidad como espectáculo y por su capacidad para crear iconos.


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  • 26
    Julio
    2015

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    Historias del cine Roscoe "Fatty" Arbuckle

    Y el gordito se comió el marrón

    El triunfo del cinematógrafo como espectáculo individual en la década de 1910, momento en el que supera definitivamente su primigenia condición ferial, trajo aparejada la inesperada repercusión social de sus intérpretes. Actuar en el cine ya no era un motivo de vergüenza, el último refugio de los actores fracasados, sino al contrario: era un elemento de distinción. Nacieron así las "estrellas" del cine, y los estudios estadounidenses, siempre atentos al sonido del dinero, no tardaron en implantar un sistema para potenciar su imagen pública: es el llamado "Star System".
    Esta mayor distinción social y la riada de dinero que los estudios destinaron a firmar a las estrellas más queridas por el público llevaron a la comunidad de actores a una auténtica espiral de excesos. Hollywood era la nueva Babilonia, como percibiría el gran cronista de la historia oculta de la ciudad, Kenneth Anger. Esos excesos que convivían con la inmaculada imagen pública de las estrellas, ocultos gracias a los esfuerzos publicitarios de los estudios. Pero toda la hipocresía del negocio quedaría al descubierto con el que quizás sea el mayor escándalo de la época dorada de Hollywood: el que protagonizó Roscoe "Fatty" Arbuckle.

    Y el gordito se comió el marrón

    Gran estrella del cine cómico en la década de 1910, Arbuckle le debía su apodo, "Fatty" ("Gordito", en español) a su rotunda figura, redondeada por 127 kilos de carne y grasa que, unidos a su rostro de niño, le daban un aspecto inocente que rápidamente le hizo popular entre los más pequeños.
    Cómico brillante, Arbuckle tenía además un olfato notable para el talento: fue el introductor de Buster Keaton en el negocio del cine, y trabajó con el mismísimo Charles Chaplin, antes de que desarrollase por completo el personaje del "vagabundo" que le haría mundialmente famoso. Pero en aquel tiempo, Arbuckle era la gran estrella de la terna y los otros dos eran sus secundarios.

    Y el gordito se comió el marrón

    Todo se torció en septiembre de 1921, cuando la Paramount firmó a Arbuckle un suculento contrato por tres millones de dólares, el más cuantioso que había firmado nunca un actor, para rodar en exclusiva con ellos. Ebrio de éxito, Arbuckle organizó una gran fiesta en San Francisco, en el hotel St. Francis, para celebrar la firma. Una auténtica bacanal regada por litros de ginebra y whisky. Para las estrellas no había "Ley seca".
    Entre las invitadas estaba una aspirante a actriz llamada Virginia Rappe, célebre en la productora Keystone por su predisposición. Arbuckle, que debía conocer la fama de la chica, la llevó con él a una habitación. Al rato, los gritos desgarradores de la joven alarmaron a los demás asistentes a la fiesta de "Fatty". Cuando entraron en la habitación, la joven, semidesnuda, agonizaba.
    La causa oficial de la muerte de Rappe fue una peritonitis, aunque los diarios de la época, especialmente los editados por William Randolph Hearst, no escatimaron detalles escabrosos: la joven falleció supuestamente por las heridas que había producido en su vagina una botella de champán que le habría introducido Arbuckle en medio de un juego sexual. Una versión que defendieron en el estrado algunos testigos con mucho que perder, y que la prensa más amarillista no tardó en asumir como verdad absoluta.
    En los años siguientes, Arbuckle tendría que enfrentarse a tres procesos penales por la muerte de la joven. Salió absuelto de todos ellos, pues los estudios médicos revelaron que Virginia Rappe padecía gonorrea en el momento de su muerte. La enfermedad le había causado una fragilidad interna que podía explicar su muerte, y por tanto era una duda razonable para exonerar a Arbuckle.
    Pero ni el público ni la propia industria perdonaron al orondo actor, que pasó a simbolizar todos los excesos de las estrellas. A este escándalo, además, le siguió el del asesinato del director William Desmond Taylor en febrero de 1922. Esto llevó a los estudios a aceptar la supervisión de un político, William H. Hays, que impuso un férreo código de conducta y control de la moralidad que devino en una auténtica autocensura: nacía así el "código Hays".
    Arbuckle, por su parte, quedó arruinado y sin prestigio alguno. Durante los años siguientes subsistió trabajando bajo pseudónimo y con papeles de secundario en las películas de amigos como el propio Buster Keaton, al que la repentina desaparición del mapa de su mentor llevaría a iniciar una fecunda trayectoria en solitario.
    "Fatty", el gordito que se comió el marrón, murió completamente alcoholizado en 1933, cuando tenía apenas 46 años de edad.

     

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