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Este espacio será compartido por varios de los/las integrantes del CometCon y de la Asociación El Eje. Una vez a la semana Héctor Lasheras, Pablo Martino, Daniel Santigosa, Patricia Guerra, Sergio Guerreiro, Saúl Parra, Xandru González y Fernando García se pasarán por este blog.

Sobre este blog de Asturias

Un espacio de actualidad, cultura, cine, comic, videojuegos, cosplay, música y mucho más. Desde el equipo CometCon compartiremos semanalmente con vosotros noticias, reflexiones y entrevistas relacionadas con el mundo del ocio alternativo. También os daremos a conocer las últimas novedades.


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  • 07
    Octubre
    2016

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    Reseña de Iron Blooded Orphans

    Reseña de Iron Blooded Orphans

    Vamos a echar una mirada al oriente, Japón, país que en sus diversas disciplinas, ha creado géneros y convenciones propias, debido a su idiosincrasia y diversos gustos culturales. Una cultura que creó el género de los kaiju (monstruos gigantes, la más famosa 'Godzilla') y uno muy particular, los mechas. Caracterizado por sus robots gigantes, ya sean mastodontes imparables (recuerden 'Mazinger Z' o la más reciente 'Pacific Rim'), ya sean vehículos utilizados como meras herramientas en un conflicto armado (por poner un ejemplo conocido, 'Gundam'). Siempre se ha visto con malos ojos, cómo un género que destila obras mediocres, tópicas y de mala calidad. Algo así como un equivalente de la fantasía épica en la literatura. Este género, sin embargo, dió lugar a una de las obras más importantes de la animación japonesa: Neon Genesis Evangelion. Una serie que rompía tópicos, con un simbolismo propio y que atraía a propios y a extraños por no caer en los tópicos del género del que trae causa, y explorarlo de una manera más personal, motivado por la depresión que sufría Hideaki Anno y que utilizó la serie como vehículo catártico, revolucionando el género por el camino. Ninguna se ha atrevido a tanto desde entonces, ni siquiera en un plano menos “artístico” como la que es considerada el principal baluarte de dicho género en Japón, 'Gundam', serie que en sus origines creó escuela e influenció posteriormente a muchos otros creadores.

     

    Esta última ha tenido una trayectoria bastante irregular, además de que le persigue la sospecha de ser un mero vehículo comercial que utiliza Bandai para vender nuevos diseños de maquetas. Sin ir más lejos las dos últimas series principales han sido consideradas, una como la peor de la franquicia y otra que, pese a ser mantener el tipo, hacia el final su clímax se vuelve un coitus interruptus contrario a todo lo que fue construyendo a lo largo de sus capítulos. No es de extrañar que el aficionado medio se volcase ante la nueva serie, 'Iron Blooded Orphans', que prometía ser más oscura y dura (esos adjetivos que siempre venden, mirad a Warner Brothers y las pelis del universo cinematográfico de DC), con referencias al postcolonialismo, los niños soldados y un universo que dejaba de lado las armas de rayos láser por mazas y fusiles, mostrándonos un universo feral y descarnado.

     Reseña de Iron Blooded Orphans

    Es una pena que acabe siendo un quiero y no puedo.Simplificando mucho la sipnosis para no empacharos a información (si queréis más, la tenéis en Crunchyroll junto con la serie entera). 'Iron Blooded Orphans' es la historia de un grupo de niños soldado que, tras ser utilizados como carne de cañón por sus superiores, deciden tomar por la fuerza la base en la que viven y montar así su propia compañía militar privada sin ser utilizados como “masillas”. Para labrarse un nombre deciden acabar el último contrato que había cogido la compañía antes de esa pequeña revolución: escoltar hasta la tierra a una joven ingenua e idealista para negociar en la sombra la independencia de las colonias espaciales. La premisa es sencilla y su evolución también. Está bien medida y en estructura demuestra la experiencia de su guionista, sin embargo, como otras tantas obras (y personas) peca de querer ir de progre y acaba siendo frívola. El tema de los niños soldado acaba tratándose de manera superficial, las muertes de los masillas son consideradas de dicha manera y las importantes son más por alcanzar un punto dramático que otra cosa. Si atendemos a la imagen general de la serie, está no pasa de ser lo que lleva siendo la franquicia desde los ochenta (con la excepción de 'Gundam Crossbone').

     

    Pero no todo en ella es malo, pues tiene pequeños detalles, desde lo ya mencionado de las armas, a cosas como lo poco que ganan los agricultores por ser de una zona pobre y haber muchos intermediarios. La Tierra se presenta como una metáfora de un primer mundo, en la que aún subsisten nobles como casta social y que están más preocupados por vivir bien y colmar su ambición ganando luchas de poder político; una sociedad que sigue viviendo del expolio de unas colonias en las que ebulle el movimiento político y las ansias de rebelión, apaciguadas mediante el uso despiadado de operaciones de bandera falsa, pero que no logran acallar dichas ganas de emancipación. Incluso el protagonista principal es un joven “psicópata” cuyos juicios morales los deja al deuteragonista, persona en la que confía ciegamente y este, sin querer, se aprovecha de dicha situación pese a que lo quiera y se preocupe por él como si fuera su hermano. El contexto supera a la trama por esos breves destellos y que esta última no lo abrace de manera plena va en detrimento de la imagen general y de la obra como conjunto, lo que la mata ante cualquier ojo crítico.

     Reseña de Iron Blooded Orphans

    Cierto es que no toda serie tiene que ser revolucionaria, ni cambiar las reglas del juego. 'Iron Blooded Orphans' consigue entretener y mantenernos interesados por la trama, aunque sacrifique la posibilidad de explorar más a fondo su universo y se conforme con rascar la superficie. Un diamante en bruto con destellos de grandeza que no hace sino recordarnos a lo que ocurre con las series masivas y generalistas: A quedarse a medias de todo lo que podrían ser por no arriesgarse del todo, y que si saltaran al vacío con todas las consecuencias, dejarían de ser un intento fallido para volverse en algo con personalidad propia, se estrelle contra el suelo o no. Justo lo que le falta a todo lo denominado “de masas”, que aún intenta vivir de los réditos y nombres pasados para evitar arriesgarse y que al final caerá por el propio peso de su estancamiento. Podremos pasarlo bien con ellos, pero la sensación de “que pudo ser” nunca desaparecerá, y esa es la peor emoción que puede transmitir una obra junto con la indiferencia.

     

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