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Cruce de caleyas
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  • 22
    Octubre
    2011

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    Ruta por el bosque de Moal, en Cangas del Narcea

    El bosque de Moal, naturalmente

     

    Tino el Ferreiro, vecino de Besullo, en Cangas del Narcea,
    invita a realizar una de las rutas más guapas del otoño asturiano

        Una de las mejores formas de disfrutar del otoño asturiano es recorrer, por ejemplo, la ruta del bosque de Moal, que se encuentra en dirección a Muniellos en el concejo de Cangas del Narcea, y si sobra tiempo, acercarse a conocer el precioso pueblo de Besullo, lugar de nacimiento del escritor Alejandro Casona,  y compartir con Tino García García su amor por la fragua y el hierro, no en vano se le conoce en todo el concejo cangués por el oficio que le ha dado fama: él es Tino el Ferreiro.
        Hay quienes descubren este lugar idílico porque pierden su reserva en Muniellos y hay quienes van a Moal porque justamente es donde han querido ir desde el primer momento. La recompensa, sin duda, es una ruta deliciosa, llena de magia y de belleza, donde el suelo alfombrado de hojas de castaño y faya suena a nuestro paso mientras se van dejando atrás pastos y corripias.  El agua del río acompaña con su sonido la subida por los recodos de un bosque donde la sombra silenciosa y húmeda de los hayedos nos descubre, en un contraluz, un pequeño belén entre las raíces de un árbol que calla cuanto otorga.
        Castaños, robles, hayas, avellanos... juegan con el sol de octubre y van desnudando sus colores entre las hojas, por el camino que conduce hacia el mirador del Montecín, en una ruta que se inicia en el pueblo de Moal, al fondo, justo donde está una pequeña capilla, y tras cruzar un pequeño puente que desemboca en una plaza. De allí, a la derecha, sale el camino que, perfectamente señalizado durante toda la ruta como sendero de corto recorrido, cruzando pequeños puentes de madera sobre el río, entre uno y otro  bosque, y permitiendo ver la luna de otoño en medio de un cielo azul de mediodía, sigue en ascenso  hasta llegar hasta el mirador del Montecín, desde donde se puede admirar en todo su esplendor el valle de Moal, el puerto del Connio y también parte de Muniellos. Aquí hay quien regresa por el mismo sitio y quien continúa retomando el sendero hacia el collado de Moncó, éste con una fuerte pendiente sólo apta para avezamos senderistas, hasta llegar finalmente, tras varios giros, al mismo punto de partida: Moal.
        No es extraño que este lugar de indudable belleza sea recomendado por un hombre con un gran amor tanto por su concejo y por Asturias como por lo que fue también su oficio: la ferrería. Tino el Ferreiro es toda una institución en Besullo, donde se le considera una persona querida y luchadora por su empeño en que no desaparezca un oficio que aprendió con su padre, Antonio García Gallo. Hoy, jubilado, no encuentra mayor satisfacción que compartir con los más jóvenes sus conocimientos y mostrar al visitante un mazo que representa, sin duda, parte de la historia de su pueblo.

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    No perderse: En Venta Nueva, hacia Moal, detenerse en el bar tienda José Antonio, en la esquina de la carretera, a la izquierda, y al tiempo que se toma un café se puede comprar un kilo de estupenda miel de la zona. Callejear por Besullo, es un pueblo precioso. Visitar el centro de interpretación Alejandro Casona. Conocer el oficio de la ferrería y el mazo gracias al mejor maestro, Tino el Ferreiro. Para comer rico y con buenas vistas, en Besullo, El Trasgu.

     

    crucedecaleyas@epi.es

     

     

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