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Desórdenes Cotidianos
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Sobre este blog de Cultura

Un espacio desde donde expresar sentimientos o mostrar una visión personal de los acontecimientos que me rodean


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  • 23
    Noviembre
    2010

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    Bufones del reino

     

     

    Desde tiempos inmemoriales el oficio de bufón ha sido requerido por el público y los gobernantes, Podemos remontarnos a la Grecia clásica para encontrar antecedentes de estos grotescos personajes haciendo de las suyas. Aunque el personaje del bufón parece más un producto de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna, está claro que su presencia ha llegado hasta nuestros días.

    Viene al caso esta reflexión porque he notado que últimamente proliferan en las televisiones unos personajes que pretenden emular aquellos modos de bufón que alegraban los días de nuestros ancestros. Si bien hay algunas diferencias que me gustaría comentar;  Aquellos bufones eran seres con taras físicas que los poderosos usaban para distraer a sus súbditos o para decir a través de sus palabras cosas que no podían. Los de ahora físicamente son más o menos normales (hay excepciones, por ejemplo B.E.) pero tienen taras mentales. Es decir, si entonces tener un grave defectos físico te permitía acceder al puesto de bufón, ahora parece que es tener una moral tarada, o una líbido excesiva,  una parálisis de pensamiento, o simplemente ser un ignorante a secas (siempre y cuando previamente hayas hecho alguna aparición pseudoescandalosa o simplemente tengas o hayas tenido y puedas demostrarlo, una relación con alguien famoso. (Otro apartado en el que abundan ahora gentes de todo pelaje y condición). Bien, mi reflexión, como decía, viene dada por la necesidad que parecen tener todos aquellos que se mueven el espectro mediático (Televisión, radio, política, etc.) en contar entre sus filas con uno o varios de estos bufones, usados en definitiva con el mismo fin de los antiguos, por un lado apartar al público de los auténticos problemas que acucian a la sociedad, provocando debates sobre las “bufonadas” dichas por sus payasos y, por otro, lado lanzar “globos sonda” con mensajes claramente misóginos, homófobos, xenófobos o extremistas para ver le alcance en el público.

    Lo malo es que, al igual que en aquellos tiempos la demanda de bufones llevó a las clases bajas a “crearlos” para los poderosos, hoy en día se está creando una casta de esperpentos promocionado desde las instancias que los necesitan cuya inteligencia es cercana a los borderliners y cuya catadura moral es similar a la de un proxeneta. Y esos tipejos se meten a diario en la casa de muchos españoles en horarios de máxima audiencia, infringiendo todas las normas de protección a los menores, pervirtiendo los valores que cualquier sociedad debe ponderar.

     

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