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Sobre este blog de Cultura

Crítica de arte


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  • 19
    Octubre
    2014

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    El derrumbe de las definiciones

    Jorge Fernández Valdés

    Entrever, entre lo pictórico y lo escultórico
    Del 1 al 30 de Octubre
    Casa Municipal de Cultura de Avilés

     

    Hace más de medio siglo que el concepto tomo el mando, frase que evoca el sugerente título de un texto de Javier Hernando para el catálogo “Pintura sin pintura”. Hace ya tiempo que se ha acabado la eternidad y la mirada se ha vuelto más performativa, cuestionando tanto el pasado como el presente, si acaso abrazando el “remake”, el gesto nostálgico, pero consciente de la disolución de las disciplinas, de la hibridación de técnicas. Una experimentación más enfocada a la escenificación de lo pictórico y lo escultórico, tan expandidos, que a la definición de unos términos tan imprecisos.

    Y Jorge Fernández Valdés (Pola de Siero, 1990) graduado en Arte en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, no anda ajeno a estas reflexiones y en los últimos años su pintura “pasa de ser un medio a convertirse –como señala Carmen Gutiérrez Somavilla en la publicación de la Casa Municipal de Cultura- en el propio concepto, motivo y elemento de estudio, de reflexión y de exposición al mundo”. Este joven artista que ha expuesto con anterioridad en la Fundación Alvargonzález (2014) y en la Sala de Exposiciones de Noreña (2011) es consciente de los cambios que se han producido en el consumo de imágenes, de los agotamientos y duros golpes sufridos por la escultura y la pintura en las últimas décadas, hasta el punto que se han transformado en irreconocibles. Y por tanto, no resulta extraño que los lenguajes híbridos hayan alcanzado su propia autonomía.

    Cuando en 1967 el grupo “Art&Language” presenta la obra “Painting/Sculpture”, escribiendo, con acrílico sobre dos lienzos, expuestos uno al lado de la otra, las palabras “Painting” y “Sculpture”, se derrumban definiciones y jerarquías, diluyéndose las fronteras y emprendiendo un nuevo rumbo que abriría numerosas interrogaciones. Y Frank Stella a mediados de la década de los setenta realiza una serie de obras que no se pueden llamar ni escultura ni pintura, mezclando diferentes códigos, sirviéndose del “collage” y del “assemblage” para obtener resultados que ya empujaban a la pintura a una existencia poshistórica.

    La obra de Jorge Fernández Valdés se mueve entre lo pictórico y lo escultórico, cuestionando cualquier pureza, empleando diversos materiales desde listones y planchas de madera hasta piezas de plásticos y telas para ensamblar nuevas relaciones. Estas producciones relacionan lo geométrico y lo cromático, con evocaciones al pop, rastros minimalistas y abstractos, y numerosas influencias, desde Santiago Mayo a Imi Knoebel, que para nada desmerecen un trabajo coherente y bien resuelto.

     

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