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Sobre este blog de Cultura

Crítica de arte


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  • 07
    Marzo
    2013

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    Narraciones de barro

    Ángel Domínguez-Gil

    Tan Pou Nátalie

    Del 22 de Febrero al 16 de Marzo

    Galería Octógono

     

    Desde hace más de una década Ángel Domínguez Gil (Gijón, 1956) abandonó la concepción de la cerámica como recipiente, como algo útil y apostó por una cerámica autónoma, dotada de significado propio. Desde entonces sus exposiciones acontecen como humildes relatos, narraciones de barro con rostro humano y estética primitivista. En la serie «Situaciones» (2000) expuesta en la Galería Cornión, formada por numerosos azulejos cerámicos convertidos en soporte de un mundo de animales, rostros, símbolos y objetos, o en «Nadie» (2003) en la que irrumpía una serie de trabajos con influencias étnicas, la historias se arman en torno a la figura humana resuelta con trazos pictóricos esquemáticos sobre material cerámico, formas a veces toscas y deudoras de lo geométrico. Con «Esferas» (2007) en el Museo Barjola, profundizó en su relato con una instalación de esferas pintadas en su mitad inferior de negro y esgrafiadas con motivos sencillos, y en la superior coloreadas de verde y naranja, un fondo sobre el que se trazan los rasgos de un rostro definido, principalmente, por el ojo. Esta muestra fue la culminación de un largo proceso de investigación y de diálogo con el objeto y la materia. Un trabajo cerámico contemporáneo que trasladaba el enfoque hacia debates estéticos y conceptuales al margen del material utilizado.

     

     

    Han pasado seis años desde su última exposición individual, un largo período de reflexión, de idas y venidas, de viajes y lecturas, y en su regreso Ángel trae una historia de la República Dominicana con un título evocador «Tan Pou Nátalie» (Tiempo para Nátalie), tiempo para contar microrrelatos cerámicos, atrayentes visualmente. Esas largas estancias en el país caribeño, su relación con un ceramista del lugar, la luz, el mestizaje, han producido en su obra modulaciones de lenguaje. Siguen presentes los rostros, los personajes de expresiones más marcadas y la geometría, dos hilos que componen la parte esencial de su vocabulario, pero se han introducido otras expresiones en el color y al negro se han unido los azules, los naranjas y rojos, todo un despliegue de gozo que era difícil de encontrar en sus anteriores trabajos muy contenidos cromáticamente.

    Otra incorporación a su léxico se ha producido con la hibridación entre cerámica y madera, una simbiosis en la que el barro se integra en las aperturas previamente realizadas de los bloques de castaño. Como resultado nos encontramos con una serie de piezas de pequeño formato dispuestas sobre la pared a modo de instalación, un paisaje narrativo de figuras y formas geométricas.

    Aunque esta historia no es lineal y cuenta con desvíos que le hacen perder en algunos momentos el nudo visual, es digna continuadora de los mejores relatos de Ángel, un tiempo hecho de luz, color, barro y madera.

     

     

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