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Sobre este blog de Cultura

Crítica de arte


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  • 14
    Junio
    2012

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    Punto de reflexión

    María Castellanos

    Punto de inflexión

    Del 2 al 30 de Junio

    Galería Vorágine

     

    Alrededor de dos magníficas fotografías -Erupción I y Erupción II- del cuerpo de una mujer que tiene tatuados diversos motivos textiles en su espalda se configura esta exposición de María Castellanos (Gijón, 1985), licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Vigo y premio «Asturias Joven» 2008, en la que retoma su investigación en torno a la piel y lo textil. Dos conceptos relacionados con el mundo femenino y que le han servido a la artista para inscribir un discurso abierto, comprometido y con extensiones tecnológicas de gran interés. En la serie «Tejidos» la piel se embellecía con adornos cosidos al cuerpo con hilo y aguja, una simulación que hablaba del dolor y las cicatrices, y en «Reversible» (Casa municipal de Cultura de Avilés, 2010) la piel, entendida como revestimiento que nos protege, se convierte en el centro de sus especulaciones creativas. Esa relación entre el tejido epitelial y tejido textil continuó en la muestra «Piel» (galería Mediadvanced, 2011) y en la exposición realizada junto a Alberto Valverde, «Somáticos» (galería Lola Orato, 2011). En una de las obras expuestas el espectador podía verse reflejado en un espejo interactivo que devolvía la imagen de un rostro intervenido con diversos dibujos, una piel virtual superpuesta a la real.

    María despliega diversas técnicas -serigrafía, vídeo, dibujo, tránsfer, gofrado- para cumplir el objetivo de afianzar su relato. Para la artista lo importante es el concepto y no cuenta una técnica concreta sino la precisión para contarlo. En este sentido, nunca ha descuidado la forma y sus trabajos son de una gran delicadeza. Pero la narración avanza entre tapetes y encajes, en su esplendor o combinados con el cuerpo. En una de las obras un tapete circular enmarca el vídeo de un pezón masculino, al igual que sucede con la pieza que da título a la exposición donde un motivo floral acompaña a la imagen en movimiento. El pezón, agitado por la respiración, remite, en ambos casos, a lo ornamental en el cuerpo. Pero en la obra «Voiyeur», cuatro grabados de pequeño formato, regresa a lo pictórico con el juego de visibilidad y ocultación que ofrecen distintos puntos de colores. 

    Aunque la pintura siempre estuvo presente en su obra, incluso en aquellas más tecnológicas como la que presentó en la muestra colectiva «Arte con fecha de caducidad» (2010), celebrada en el Almacén Sur de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, una pieza titulada «Eco digital» (2010) realizada junto a Alberto Valverde. La instalación invitaba al espectador a mirarse en el reflejo del agua que había en un lavabo, quedando capturada su imagen por una cámara que la proyectaba en una pantalla, repitiéndola en un bucle sin final. El programa guardaba memoria de todos cuantos se reflejaban en el agua, formando un mundo de espectros digitales, de retratos de clara raigambre pictórica. 

    Y sin lugar a dudas, en esta exposición en Vorágine, que reúne obras de diferentes épocas, se puede apreciar la coherencia, la claridad de ideas y la labor investigadora de María Castellanos, una artista con trabajos realmente interesantes que se configuran como un punto, en medio de tanta nada, de reflexión.

     

     

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