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Blog DIVERTAD - Jesús García Peón

Jesús García Peón

Me llamo Jesús García Peón. Adquirí estudios medios y profesionalmente me desarrollé entre el sector del mueble y el de los servicios. Actualmente resido en Oviedo y de forma habitual utilizo para moverme la ayuda técnica de una silla de ruedas, soy, por lo tanto, persona con diversidad funcional fí...

Sobre este blog de Sociedad

DIVERTAD es una palabra inventada por Javier Romañach y que responde a una síntesis de varias ideas: LIBERTAD y DIGNIDAD EN LA DIVERSIDAD, que su autor define del siguiente modo: El significado de la palabra dignidad es difuso, pero se puede resumir en un concepto que tiene dos vertientes: dignidad ...


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  • 09
    Abril
    2011

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    CINCO DÍAS EN EL HOSPITAL

    Con el objeto de conseguir adaptarme a una ventilación nocturna neumática no invasiva me ingresaron la semana pasada en la cuarta planta de silicosis en Oviedo para permanecer por un par de días que a la postre se convirtieron en casi una semana.

    Las instalaciones están obsoletas y son angostas pero las autoridades dirán que pronto serán sustituidas por otras excelentes y modernas con la puesta en marcha del nuevo hospital. El cuadro médico y enfermero magnífico, eficiente y amable. Sin embargo, quiero denunciar que fui objeto de un nuevo episodio vejatorio, denigrante y discriminatorio del tipo que suele ejercer nuestra sociedad sobre el desprecio hacia las minorías.

    Soy usuario de silla de ruedas y no solo en la cuarta planta sino en todo el edificio de silicosis cuentan con aseos adaptados para nosotros. Ni uno solo. Lo primero que percibí al ser conducido a la habitación fue que la puerta del aseo era tan pequeña que no permitía el paso de la silla, no obstante pensé que tendrían previsto un aseo general en el que aún aguardando turnos pudiera hacer mis necesidades cómodamente, lavarme, afeitarme y ducharme.

    Craso error. Una ducha tipo geriátrico es la única instalación disponible. Ni inodoro, ni lavabo, nada. Cuando interrogué a la enfermera de la planta sobre cómo hacer mis necesidades básicas, ésta, luciendo una sonrisa de complicidad no carente de un cierto rubor, me respondió: tenemos un inodoro portátil y un bote, si te acercas te lo mostramos.

    Me pareció tan horrorosa la cosa que decidí fotografiarlo para traerlo hasta aquí con el objeto de ponerlo en conocimiento de todos porque no es posible que una organización como la Seguridad Social que maneja tal nivel de fondos públicos, utilice para que una persona como yo pueda hacer sus necesidades, un asiento con un cubo de pintura al que se pone una bolsa de plástico para que luego la enfermera venga, cierre la bolsa tragándose los olores y la arroje a la basura junto con las mondas de naranja.

    ¿Donde queda la dignidad, comodidad, intimidad tanto mía como del personal de enfermería? ¿Cómo es posible que algo tan simple y tan barato como instalar un inodoro y un lavabo por planta no se haya realizado ya? Se disculpan con el nuevo hospital pero hasta entonces quedan un par de años y en ese tiempo los que allí ingresamos somos humanos y lo hacemos por obligación que no por gusto  y para ser tratados en el sentido que expongo, peor que presidiarios.

    Todo ello se soporta por la amabilidad, generosidad y complicidad del personal que sufre junto a ti el desaguisado pero no es suficiente porque de una vez por todas hemos de acabar con este desentendimiento de las autoridades respecto a los ciudadanos.

     

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