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Si no hacemos nada, hasta los muertos, convertidos en fantasmas con birrete blanco, emergerán de las tumbas para exigir justicia.


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  • 10
    Octubre
    2013

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    LA VENGANZA DE CASCOS

     El 25 de enero del 2.012,  los socialistas y los populares asturianos tumbaron los presupuestos que había presentado Foro Asturias en la Junta General del Principado. Ambas formaciones políticas votaron en contra de unas cuentas bastante realistas y acordes con una situación catastrófica, pero que, a pesar de las dificultades en que se encontraba nuestra región, no renunciaban a la inversión. No era la primera vez que PSOE y PP unían sus fuerzas en Asturias para obtener rentabilidades de una u otra clase y en esa ocasión, por distintos motivos que están en la mente de todos, lo volvieron a hacer. Aquello fue la escenificación parlamentaria de un aquelarre que se había empezado a fraguar el mismo día en que Francisco Álvarez-Cascos y su recién creado partido ganaron, contra todo pronóstico, las elecciones en Asturias. Esa operación de tenaza que culminó al no permitir a Cascos sacar adelante los Presupuestos, mantuvo, durante meses, el discurso ante la opinión pública de que la nueva formación política no hacía nada y de que Asturias estaba paralizada. Había que repetir mil veces esa patraña para que calara en la opinión pública y así tener coartada ante la sociedad para la jugada que se preparaba.

     

    Un Gobierno sin presupuestos no es nada y Cascos, responsablemente, convocó nuevas elecciones para que fueran los asturianos los que decidieran.

    Pero, la propaganda había funcionado bien, muchos ciudadanos creyeron que la culpa de que Asturias fuera ingobernable y de que hubiera que volver a pasar por las urnas en tan poco tiempo era de D. Francisco y su partido, no de los que hicieron todo lo posible por cargarse aquel Gobierno. Mucha gente se olvidó de que Foro Asturias había significado una entrada de aire fresco en una política asturiana que, después de décadas bajo el mandato socialista, estaba podrida. Cascos entró a saco contra los “chiringuitos” y cortó el flujo de dinero público a los agentes sociales que llevaban mucho tiempo apuntalando el tinglado a cambio del vil metal. Se eliminaron los coches de lujo y cientos de móviles cuyas llamadas pagaba el sufrido contribuyente, se paralizó el proyecto de la incineradora, una locura, patrocinada por los socialistas y apoyada por los populares, en la región con la atmósfera mas contaminada de España. Cascos llevaba muy poco tiempo ejerciendo de presidente, pero el suficiente para que los que llevaban tantos años repartiéndose Asturias, como si fuera su cortijo, advirtieran que era un peligro para sus intereses.

    Por poco, pero Foro Asturias perdió las elecciones. Se formó un nuevo Gobierno donde, como novedad, no iba a participar IU, porque sus bases, que estaban bastante indignadas con el pasado colaboracionista de sus dirigentes, no lo permitieron. El PP había quedado muy debilitado y Gabino de Lorenzo, el maestro de ceremonias en la derecha asturiana, se buscó un dorado retiro como Delegado del Gobierno. Las sumas de los diputados de Foro Asturias y del PP, por un lado, y los de la izquierda, por otro, empataban a 22 y el nuevo representante que había obtenido UPyD, Ignacio Prendes, que hacía el 23, fue cortejado durante varios días hasta que firmó un pacto de Gobierno con la FSA-PSOE donde, a cambio de su apoyo, se le permitió presidir la comisión del Caso Renedo y se le prometió reformar la ley electoral para ganar en proporcionalidad, algo que favorecería a los partidos pequeños.

    Han pasado muchas cosas desde entonces. Asturias ha ido a peor en todos los sentidos, sobresaliendo el cierre de empresas  y el incremento del paro. No se podría echar la culpa a Javier Fernández de esas cosas sino fuera porque cuando se despilfarraban los Fondos Mineros y se repartían prebendas y dádivas por doquier también él era secretario general de la FSA, es decir, el jefe.

    En el debate sobre el estado de la región, Francisco Álvarez-Cascos, con un discurso sosegado y didáctico, pero demoledor, se ha empezado a cobrar el agravio.

    Los pactos tácitos y explícitos tocan a su fin, porque los socialistas no piensan cumplir su palabra, y al Gobierno de Javier Fernández le pueden quedar dos telediarios. “El triciclo de su juguetería política se está convirtiendo en monopatín”, le ha espetado Cascos a Javier Fernández en el Parlamento asturiano.

    Algunos se están poniendo muy nerviosos, pero la venganza es un plato que se toma frío.

     

     

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