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Rosa Lombas

Me llamo Rosa Lombas, tengo 26 años y soy de Oviedo. Me gustan la ciencia ficción, el feminismo y la música rock. Estudié filosofía, así que no tengo un oficio definido. En marzo de 2016 me diagnosticaron leucemia. Ingresé entonces en el HUCA, desde donde escribo este blog.

Sobre este blog de Salud

Leucemia con humor


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  • 18
    Abril
    2016

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    Oviedo salud Filosofía

    Chica occidental no le teme al hospital

     

    Siempre he sido la típica persona que se pone como un flan ante la idea de una aguja. De esas que tienen que tumbarse para hacerse una analítica porque de lo contrario empiezan a verlo todo negro y al suelo que van. El día que entré en urgencias con mi pierna hinchada y me hicieron el primero de una larga serie de análisis de sangre me pasó eso: salí del cuartito pensando que lo tenía todo controlado cuando, de repente, una mancha negra que veía dio paso a la oscuridad total. Le dije entonces al Almirante Stargazer: “vale, no veo nada, deposítame en el suelo más cercano, que me voy a echar un rato”. Y allí me tumbé como Pedro por su casa a esperar a que se me pasara el bajoncillo. Así de caguica soy.

    Y en realidad no sé por qué, si como mujer occidental  del siglo XXI que soy no hay tortura china a la que no me haya sometido yo ya voluntariamente, o peor aún, pagándolo con mi salud. Pertenezco a una clase de seres que vierte cera ardiendo sobre su vello púbico para luego tirar y arrancárselo todo, y esto por gusto, sin que nadie nos apunte con un arma, es más, pagando. Hace pocos meses yo misma apoquinaba veintitantos pounds en Londres por hacerme las ingles brasileñas esas célebres - estuve escocida dos días y decidí que el look Porn Star no es lo mío-. Y por supuesto también pasé por la fase anoréxica, la fase bulímica, la fase acné o cómo convertir tu palestino en un pasamontañas, la fase “no tengo tetas, qué me pasa doctor”, sujetador de relleno apretado cual corsé decimonónico para salir por la calle del Rosal con quince años. Y un largo etcétera de barbaridades a las que todas las mujeres deberíamos decir “No, ni de coña” desde el principio. En resumen, que en comparación con eso, todo lo que te hacen aquí es totalmente indoloro. ¿El quirófano? Un circuito de Spa comparado con la depilación eléctrica del vello facial.

    Pero volvamos a la sección “putaditas de hospital”, como las llama mi padre. Resultó que aquél rutinario análisis en urgencias era sólo el cabecilla de toda una tropa de pinchazos, inyecciones e implantes de vías varios en manos, brazos, espalda y otras partes del cuerpo, culminando en mi fabulosa teta biónica, que ya está ahora en pleno funcionamiento y con la que estoy como un niño con zapatos nuevos.  Pero en aquellos lejanos días de hace cosa de un mes yo aún prefería no pensar demasiado en el sistema de venas y fluidos del que me decían que estaba compuesta, me daba todo una grima de muerte mortal.  Músculos y huesos vale, pero sólo la palabra venas me hacía poner cara de estar chupando un limón.  Y el caso es que toda esta experiencia está siendo de lo mejorcito para quitarme la tontería.  No sé por qué tanta grima, ¡el cuerpo humano está hecho de unos materiales más resistentes y sofisticados que los de la nave USS Enterprise NCC- 1701!

    Ahora me veo a mí misma como un sistema de tubos y gasolina y motores y chismes más pros que los de un anuncio de Mercedes Benz. Uno de estos con música clásica y planos espectaculares de un morro metalizado reflejando los destellos del sol, surcando un paisaje urbano desierto, todo clase y poderío. Y es que nuestro cuerpo es mejor. Señoras, señores, ¡quieran sus cuerpos! No dejéis que nadie os diga de qué forma y tamaño tienen que ser con tal de que os estén dando la energía que necesitáis para disfrutar de la vida. Amancio, ojalá te tragaras la colección completa de tus catálogos de Inditex con sus fotos de escuálidas bellezas, seguro que la mezcla de celulosa y hez resultante sería infinitamente mejor para el mundo que la basura de canon estético con la que nos quieres empapelar el cerebro. ¿Tienen pinta esas mujeres de tener energía, de ir a salir por la puerta con el modelito a moverlo por ahí? No. ¿Sonríen siquiera? No. La industria de la moda es tan absurda que encima lo que se lleva es posar en plan lloratardes con el vestido multicolor primavera verano 2016. Hace poco escuché a un modisto decir un disparate de tal calibre que hasta me puse de mal humor: “la curva desvirtúa la prenda”. Juan Vidal, se llama el iluminado. ¿Pero estamos locos o qué? Entra en la web de Zara o Pull and Bear y mira las fotos, fíjate en las poses con las que sacan a las modelos. No, esa mirada enigmática no es de profundidad faulkneriana: es hambre. Esas chicas tienen pinta de estar de bajona. Y ya lo dice Lars Von en el sketch de Muchachada Nui: La bajona no perdona.

     

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