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Rosa Lombas

Me llamo Rosa Lombas, tengo 26 años y soy de Oviedo. Me gustan la ciencia ficción, el feminismo y la música rock. Estudié filosofía, así que no tengo un oficio definido. En marzo de 2016 me diagnosticaron leucemia. Ingresé entonces en el HUCA, desde donde escribo este blog.

Sobre este blog de Salud

Leucemia con humor


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  • 16
    Mayo
    2016

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    Oviedo salud

    Mis héroes contra el cáncer, capítulo II: Jack Burton

    Llevo ya varias semanas en casa y sin recibir quimio. En cualquier momento me llamarán para ingresar de nuevo, pero de momento hay overbooking en el HUCA y no quedan camas libres. Esta espera está muy bien, porque me da tiempo para recuperarme y coger fuerzas, y mientras no vuelvan a ponerme quimio tengo libertad de movimientos y puedo hacer lo que quiera (ya vendrá luego el arresto domiciliario).

    Pero va pasando el tiempo y, pese a todas las comodidades e innumerables ventajas del hogar frente al hospital, hay un pequeño inconveniente: se vuelve uno blandengue. El entorno hospitalario cuenta con un rico programa de entrenamiento en putaditas que al cabo de un tiempo le curten a uno, con el resultado de que al final les pierdes el miedo, o al menos encuentras tu propio sistema para hacerlas soportables (el mío consiste en cantar en alto la canción de guardería “Row your boat”).  

    Para empezar, te despiertan a las seis de la mañana para sacarte sangre. Si no tienes teta biónica, primer pinchazo al canto, así para empezar el día con buen pie (eso sí, el desayuno no aparece hasta las nueve, así que mejor que tengas mucho sueño porque si te empieza a entrar la gusa ya no pegas ojo). Si tienes teta biónica, pueden, en cambio, sacarte sangre por tu catéter de forma totalmente indolora. No obstante también puede darse esa temible situación en la que la enfermera, con el ceño fruncido, sentencia que “no sale”: tu catéter se ha obstruido. Horror y susto de muerte en ayunas. A mí esto me ocurrió una vez. Afortunadamente, la experta enfermera me lo supo desobstruir rápidamente (era una obstrucción de poca monta), lo cual no sirvió para evitar que ahora la obstrucción-infección-problema de cualquier tipo con mi catéter se convirtiera en otra de mis paranoias, al nivel de lo de caerse por las escaleras y partirse los piños. De modo que tenemos 2 de 3 posibilidades de empezar el día de una manera más bien horrible. Sigamos.

    Si tienes las defensas bajas, lo cual ocurre invariablemente en algún momento del tratamiento de quimioterapia, poco después llega alguien con una aguja para pincharte en un brazo una inyección que sirve para estimularlas. Estas inyecciones son muy simpáticas porque pueden provocar revoltura, dolores óseos y dolores musculares. A mí me lo provocaban todo.  Y todavía faltan dos inyecciones rutinarias más de heparina, una por la mañana y otra después de cenar, para tener la barriga del color de un yogur de arándanos por los moratones que dejan los pinchazos (yo, ahora que me pincho en casa, le he pillado el truco con eso de agarrarme un poco de flotador y ya tengo muchos menos moratones. A mi vuelta espero que el personal consienta en que me pinche yo a mí misma).

    Por último está eso de convivir con el gotero y luego, la quimioterapia en sí. Ya hace tanto tiempo que no me enchufan uno de esos sobres de color rosa fosforito, que no recuerdo si era o no era para tanto. Ahora veo todas estas cosas con renovado respeto, la forma misma en que las describo es de un quejica insoportable. Yo que creía que acabaría siendo como John Wayne, y he retrocedido al patetismo blandengue de siempre. Maldición.

    Debo recuperar mi paisanaje, y nada mejor para ello que buscar otra vez la inspiración en mis héroes de ficción favoritos. Hoy le toca a Jack Burton, de la gran película Golpe en la pequeña China (John Carpenter, 1986).

    Jack Burton, interpretado por Kurt Russell, es un camionero que va esparciendo chascarrillos de su propia cosecha por radio al volante de su Pork Chop Express. Es lo que se conoce como un tipo duro, cachas, con camiseta “imperio” (aunque  estampada con un dibujo de Fu Manchu), un cuchillo escondido en la bota y actitud de indiferencia ante el peligro.

     

    Mis héroes contra el cáncer, capítulo II: Jack Burton

    Sí, Jack Burton es valiente, pero ante todo y sobre todo, es un pifias que habría muerto en el minuto dos de la película de no ser por Wang, el chino experto en artes marciales que le acompaña todo el rato. Los que no hayan visto Golpe en la pequeña China pueden conocer a Jack Burton pinchando en este enlace.

    Al poco de ser diagnosticada, allá en la pérfida Albión, el Almirante me envió un mensaje con el texto: “¿Qué le dice Jack Burton al cáncer?” y un vídeo adjunto con una conocida escena de la película, que habíamos visto hacía poco tiempo. Se trata de una escena célebre en la que Jack Burton, antes de enfrentarse a uno de los secuaces de Lo Pan (el malo), le espeta lo siguiente:

    Jack Burton: ¿Sabes lo que suele decir Jack Burton en un momento como éste?

    Secuaz:  ¿Quién?

    Jack Burton: ¡Jack Burton, yo!.  (Pausa en la que entra en la habitación Wang haciendo un salto mortal)  Jack siempre dice: ¿...Pero qué pasa?

    (Podéis ver el vídeo aquí. https://www.youtube.com/watch?v=yLYEYVuZqM0)

    Recomiendo a todo el mundo que vea Golpe en la pequeña China para recuperar el valor perdido. Y si no se ha perdido el valor, también la recomiendo, en general por todo y en particular por:

    • Las frases y pifias de Jack Burton.
    • Los monstruos del submundo chino.
    • La banda sonora, de Carpenter también.

     

    Normalmente soy de la gafapasta opinión de ver las películas en versión original, pero en este caso la verdad es que el doblaje español está muy bien. El doblaje de Kurt Russell lo hace Ramón Langa, que en mi opinión lo borda y le añade aún más cachondeo al personaje.

     

    Mis héroes contra el cáncer, capítulo II: Jack Burton

     

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