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Sobre este blog de Deportes

Los aspectos más llamativos de la Eurocopa tendrán cabida en este blog, en el que se abordará el torneo desde el punto de vista de las vertientes más curiosas y también del lado extradeportivo de 30 días de competición. Un repaso a las otras noticias que deja un torneo que es algo más que fútbol.


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  • 06
    Julio
    2016

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    Eurocopa de Francia

    El fútbol es cosa de niños

    Ver en esta Eurocopa a los hijos de algunos futbolistas abrazarse a sus padres al término de los partidos ha sido una de las imágenes más entrañables del campeonato. Observar como algunos jugadores comparten con sus hijos su felicidad tras una victoria se ha convertido en una imagen habitual que humaniza a unos personajes que parecen vivir en su propio mundo de lujo y glamur, alejados del común de los mortales. Al ver sonreír a estos futbolistas junto a sus hijos sobre el césped de los estadios, al verlos corretear junto a su prole sobre el césped, despreocupados por las cámaras y sin la tensión propia de los 90 minutos, los aficionados pueden sentir como estas estrellas del balón se hacen terrenales para convertirse en uno más, en ciudadanos comunes y corrientes.

    El fútbol es cosa de niños

    Extrañamente, no parece que esta situación le guste a la UEFA. Al máximo organismo rector del fútbol continental no le ha hecho ninguna gracia que en esta Eurocopa los hijos de futbolistas hayan saltado al terreno de juego para abrazar a sus padres una vez terminados los encuentros. Por ello ha prohibido que se repita esta práctica. A partir de ahora, solo podrán acceder al césped las personas con acreditación oficial. La UEFA alega que toma esta medida por motivos de orden y seguridad. El ejecutivo de esta organización Martin Kallen lo ha expresado de forma clara: “Cada vez parece que hay una mayor costumbre, pero esto es un campeonato de Europa, no una fiesta familiar”.

    La prohibición decretada por la UEFA no afectará a los niños que al inicio de los partidos saltan al terreno de juego cogidos de la mano de los futbolistas, un gesto que se ha convertido en tradición y con el que se quiere transmitir el respeto por el juego limpio y la deportividad y se simboliza la pureza del deporte a través de la inocencia de los más pequeños.

    La decisión de la UEFA de prohibir a los niños saltar al campo tras los partidos resulta absurda e incomprensible por muchos motivos. Entre ellos, resulta difícil de entender que se justifique esta medida por motivos de seguridad, sobre todo si se tiene en cuenta que los niños que acceden al césped son un grupo reducido y están perfectamente localizados por su ubicación en zonas específicamente destinadas a familiares de los futbolistas. Más bien parece tratarse de un nuevo capítulo de la ‘obsesión’ por el control de la UEFA, un organismo al que habría que recordar que si quiere trabajar por la seguridad mejor haría en preocuparse de por qué en esta Eurocopa se han vuelto a ver bengalas en las gradas y simbología que incita al odio y a la violencia.

     

    Albert Bretcha

     

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