Blog 
LA ALEGRÍA DE LA HUERTA
RSS - Blog de Mariola Riera

El autor

Blog LA ALEGRÍA DE LA HUERTA - Mariola Riera

Mariola Riera

Mariola Riera. Periodista.

Sobre este blog de Gastronomia

La vida buena es, por ejemplo, salir a la huerta, coger una lechuga y un par de tomates, hacer una ensalada y saborear todos los matices de unas hortalizas que hemos cosechado con orgullo. Pues en eso ando yo: cultivando mi propia huerta, que nació en abril de 2012 en Soto del Barco (Asturias).


Archivo

  • 20
    Junio
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Los inicios

    Ahí está la huerta, pequeña para empezar (unos 25 metros cuadrados) y poco ambiciosa en cuanto a complejidad de los cultivos: 50 cebollas, 24 tomates, 24 pimientos, 20 lechugas, cinco calabacines y ¡50! berzas que me sirven de cierre (tengo un perro, Mistral, capaz de acabar con mi pequeña creación con dos zancadas).

    Desde que Papi y yo plantamos lo primero -las lechugas, el cebollín y las berzas- a mediados de abril ha sido una satisfacción ver su desarrollo. Me he criado en el campo y desde pequeña he estado familiarizada con la tierra. Siempre ayudé a Ito a cultivarla. Pero quizás por eso, por ser algo tan familiar para mí, en los últimos años apenas le había prestado atención. Hasta ahora.

    El caso es que cuando a mediados de mayo (fecha en la que nos recomendaron los vecinos) Papi y yo plantamos los tomates y los pimientos, además de seis plantas de calabacín (una murió), los primeros cultivos ya se habían disparado un montón para mi gran sorpresa y cierta incredulidad de mis padres, que debieron de pensar que a su hija le faltaba un hervor al verme tan emocionada cuando descubrí que la lechuga había crecido un centímetro.

    Dos meses después la cosa se ha complicado (una complicación asequible) y ha sido necesario poner palos a los tomates para que puedan crecer (y vaya cómo lo han hecho, no sé qué tiene la tierra, pero ha resultado ser toda una revelación) y dar su fruto sin riesgo de romperse. No he tenido que hacerlo, pues Papi se me ha adelantado, con la ayuda de Pepe y Pacho. El primero nos suministró lo palos, de bambú. El segundo, los instaló. Hubo cierta polémica, pues la idea inicial de Papi era colocar los palos de una forma “algo especial” por sugerencia de Pepe: un palo en vertical en cada extremo de la tira de tomates y otro en horizontal, uniendo los dos primeros y cruzando las plantas por la mitad, lugar donde habría que atarlas.

    La idea no debió de ser muy práctica (yo no la acababa de ver) y al final se han colocado de forma tradicional: un palo en paralelo a cada una de las plantas. Están enormes y ya hay varios tomates pequeños. Es más, antes de colocar los palos ya salió un pequeño tomate.

    Entre tanto, el cebollín engorda y las hojas ya están tiesas y gordas; los pimientos están altos y lozanos, con alguna flor que asoma. Y las lechugas, sin comentarios: enormes, verdes, fuertes…

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook