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La condena de Barbosa
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Blog La condena de Barbosa - Nacho Miguel

Nacho Miguel

Miguel López Serrano y Nacho Azparren, periodistas de La Nueva España, son los encargados de escribir sobre todo lo que acontezca en la cita mundialista.

Sobre este blog de Deportes

Moacir Barbosa Nascimento (27 de marzo de 1921- 7 de abril de 2000) fue, posiblemente, la primera gran víctima de la pasión desmedida en el fútbol. Él era el encargado de defender la meta brasileña en el Maracanazo, la sorprendente victoria de Uruguay en la final de 1950. En 1994, días antes de la d...


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  • 19
    Junio
    2014

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    Hijo, yo vi jugar a la Campeona

    Hace poco, en una entrevista, Manolo Sanchís confesaba que hasta que ganó la Copa de Europa en Amsterdam no había discusión futbolística posible con su padre. Cada vez que el asunto se ponía tenso, Sanchís senior daba por finalizada la disputa con una frase: '¿Tú tienes alguna Champions? Yo sí. ¡A la cama!'.

    (Dentro de unos cuantos años. Adáptelo el lector según la edad que tenga)

    Mira hijo, ¿me vas a discutir tú a mí de fútbol? ¿Me vas a decir quién tiene que ir a la selección? ¿Tú has visto jugar la mejor selección nunca vista? Yo sí.

    Yo vi ganar a España un Mundial. No solo eso. Yo vi a España arrasar en seis años con dos eurocopas y un Mundial. ¿Sabes que nadie ha logrado nunca eso? Pero no nos quedemos en los títulos, fría estadística, hablemos del cómo. Aquella selección, conocida en todo el mundo como el 'tiqui-taca', es la más grande que hemos tenido siempre. Y yo vi jugar a aquella España. Sí, te lo contaré de nuevo.

    Todo partía de Xavi, el cerebro. Un tipo chaparro, lento, que no llevaba un balón de cabeza ni era un consumado especialista en labores defensivas. Nada que ver con los medios centros mecánicos que ves ahora. Aunque no lo creas, entonces el fútbol no era tan matemático. Se dejaba espacio a la improvisación, al talento. Xavi era la dinamo, todo cambiaba al contacto con su varita. Un tipo listo. Fíjate que hasta sabía de jardinería…

    Claro que se rodeaba bien el chaval. Tenía a su lado Iniesta. Sí, el del gol que habrás visto repetido cientos de veces. Iniesta era delgadito y mustio. Con poca pinta de futbolista; Iniesta pasaba por uno de esos muchachos que te atiende gentilmente en una ferretería. Con el balón se transformaba, hay quien dice que su palidez se convertía en brillo. Viajaba en cinta transportadora, por eso sus rivales siempre llegaban un poco más tarde.

    También teníamos un ángel bajo los palos, hijo. Casillas era su nombre. Decían que no imponía en la meta, que fallaba por arriba, que técnicamente era deficiente. Pero parecía imbatible. Hizo paradas con partes del cuerpo que hasta entonces se ignoraba su funcionamiento. ¿Algunas vez te has preguntado por qué el tobillo sobresale tanto en el pie? Casillas nos enseñó que ese hueso fue creado por si alguna vez tienes enfrente a Robben.

    Antes no se daba tanta importancia a la defensa. No es como ahora, que los equipos son algoritmos de rendimiento defensivo y esfuerzos. Meras ecuaciones. En mi tiempo, cuando el fútbol aún luchaba por huir del negocio, se ensalzaba a los atacantes. Pero España tenía defensas. ¡Y qué defensas! Estaba Puyol, un titán. Cuadrado como un sugus, fiero como león. Ramos era su perfecto discípulo. Hercúleo, con alma de delantero y sangre de artista. En unas semifinales lanzó un penalti picadito al centro. ¡Qué tipo! Y estaba Piqué, elegante y atrevido. Un central con esmoquin.

    Arriba nos costaba más, pero también era parte de la magia. A la Máquina de River Plate, que arrasó en los años 40, se le conocía como los 'caballeros de la angustia'. Decían que eran capaces de llegar hasta la misma línea de gol para volver a atrás y empezar otra ronda de pases. No se me ocurre una definición mejor. Pero teníamos buenos delanteros, ¿eh? No me malinterpretes. El Niño Torres te daba la impresión de que en cualquier momento podía explotar. Ya tuviera 22 o 30 años. Amagaba más que golpeaba, pero cuando lo hacía era imparable. Y estaba Villa, el dueño de los torneos cortos. Vivía en el lugar preciso. Se acicalaba, vestía sus mejores trajes y cuando todo estaba en orden llegaba su cita con el gol. Siempre llegaba a tiempo.

    Y les seguía un grupo de artistas mayúsculo. La balanza Alonso; Busquets, que siempre te sacaba de los apuros, como los recordatorios del móvil; Pedro, un delantero con movimientos del alfil; Silva, con una zurda tan exquisita que nadie recuerda si realmente tenía dos piernas... Incluso Arbeloa, un paquete. Pero no uno cualquiera, un paquete ejemplar: demostró que, a veces, la perseverancia cuenta tanto como el talento.

    Y con dos directores de lujo, tan opuestos entre sí como exitosos en lo suyo. Luis Aragonés construyó una nave invencible que Del Bosque supo guiar aprovechando el viento a favor. España le debe mucho a esos dos genios.

    Las gestas más grandes suelen acabar de una forma repentina sin que nadie esté preparado. El éxito impide muchas veces detectar el problema hasta que éste es demasiado evidente. La gesta de España se fulminó de un plumazo en Brasil, en uno de esos finales que llegan tras un portazo. Pero nada puede emborronar la generación más exitosa que haya tenido el fútbol español.

    ¿Quieres seguir discutiendo de la selección?

    Nacho Azparren

     

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