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Nacho Miguel

Miguel López Serrano y Nacho Azparren, periodistas de La Nueva España, son los encargados de escribir sobre todo lo que acontezca en la cita mundialista.

Sobre este blog de Deportes

Moacir Barbosa Nascimento (27 de marzo de 1921- 7 de abril de 2000) fue, posiblemente, la primera gran víctima de la pasión desmedida en el fútbol. Él era el encargado de defender la meta brasileña en el Maracanazo, la sorprendente victoria de Uruguay en la final de 1950. En 1994, días antes de la d...


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  • 11
    Junio
    2014

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    Obdulio y la sombra del pasado

    Dicen que fue Obdulio Varela, el capitán uruguayo, el primero en desafiar la lógica. 'Vamos a ganar a estos japoneses', les escupió con firmeza a sus compañeros minutos antes de que empezara el famoso partido en el que Uruguay puso patas arriba Maracaná. También fue Varela el que relajó el ímpetu local después del primer tanto, con una protesta desmedida al árbitro sobre un supuesto fuera de juego. Y fue Obdulio el que comandó sobre el campo la remontada de 1950 en la que se conoce como la mayor sorpresa de la historia del fútbol, el Maracanazo. Después llegarían los goles de Schiaffino y Ghiggia y el llanto de los 200.000 'torcedores', suicidios incluidos. Y las consecuencias: el seleccionador brasileño, Flavio Costa, estuvo retenido 2 días en el estadio y solo logró salir disfrazado de mujer. Y la condena eterna a Barbosa, guardameta brasileño, señalado como culpable. Y el cambio de la camiseta de la selección, de blanco al amarillo que hoy luce. Es Brasil un país de supersticiones.

    Pero todo empezó en Obdulio Varela, quien al final del choque resumió la increíble hazaña con la sencillez que mostraba en su trabajo como pivote de contención: 'Fue casualidad'.

    El legado de Varela y sus compañeros de selección es tan marcado en Brasil que aún hoy se pueden escuchar sus ecos. El Maracanazo es el hombre del saco con el que todo brasileño ha tenido alguna vez una pesadilla. En la granja Comary, el bunker que Brasil ha construido alejada del ruido de las coloristas ciudades del país, Scolari ya ha dado orden de que no se pronuncie la palabra maldita. El Maracanazo ha sido borrado de las cabezas como en un experimento secreto de la CIA. El concepto evoca los peores recuerdos en la nación más futbolera del planeta. Scolari incluso le ha pedido a la psicóloga de la canarinha, Regina Brandao, que elabore un perfil confidencial sobre la personalidad de cada uno de los 23 seleccionados. Maracaná pesa y Brasil aprieta cuando se trata de fútbol. Ese, y no el resto de rivales, es el primer rival que debe afrontar la selección brasileña.

    Nacho Azparren.

     

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