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  • 13
    Diciembre
    2012

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    Nuria y Héctor. Hazañas Bélicas

     

    HÉCTOR: ¿Cómo llevas la semana, estarás como nunca sin mi?

     

    NURIA: Yo puedo decir lo mismo.

     

    H: ¿No echabas de menos la soledad? ¿O era la intimidad?

     

    N: Era la individualidad. Es bueno estar sola de vez en cuando, así puedo comer lo que quiero a cualquier hora.

     

    H: Debo de ser muy antiguo porque todavía no me acostumbro a hablar por teléfono.

     

    N: Ya, prefieres hablar por whatsApp, yo a eso sí que no me acostumbro: fragmentos y más fragmentos de conversaciones entrecortadas.

     

    H: Lo aprendí en las películas de indios y vaqueros con las señales de humo.

     

    N: Además aprovecho para ver el lote de películas atrasadas.

     

    H: Y para ver pelis porno, anda dime la verdad. Esas que dices que son de autora, tan modernas.

     

    N: Es que detesto los guiones clónicos de las porno convencionales.

     

    H: ¿Así que ves porno cuando no estoy.

     

    N: ¿Te parece mal?

     

    H: ¿Por qué no esperas a verlas conmigo?

     

    N: Es lo que haces tú cuando yo no estoy.

     

    H: ¿Qué dices?

     

    N: Sí, me lo dijiste hace tiempo. No me importa. A mi también me gusta lo mismo que a ti.

     

    H: ¿Te gusta el qué?

     

    N: Ver porno,¿o crees que sólo es cosa de tíos?

     

    H: Creo que quieres decir otra cosa.

     

    N: No, quiero decir lo que estoy diciendo, no me líes.

     

    H: ¿Qué tal ayer con Laura?

     

    N: Bien, salimos por ahí.

     

    H: Si, eso ya lo sé. ¿Por dónde?, ¿qué hicisteis?

     

    N: Nada, tomamos una cerveza en La Mala y luego picamos algo en el mexicano.

     

    H: ¿Y qué te contó, está más tranquila?

     

    N: Va a adoptar un niño.

     

    H: ¿Así que era eso?

     

    N: ¿El qué?

     

    H: Todo ese rollo, era por esto; porque tu amiga va a adoptar un niño. ¿Pero si no es capaz de tener una pareja como va a tener un niño? Cómo puede ser tan caprichosa.

     

    N: Y para esto me llamas, parece que no tienes un buen día.

     

    H: Todo está bien, no me noto nada.

     

    N: Pues hay que ver como estás hoy, ¿Qué te pasó, noticias del pasado?

     

    H: No sé qué haces ahí, ¿Por qué no viniste conmigo?

     

    N: Salió así, no importa.

     

    H: No hacía falta que vinieses a la comida familiar. Yo te juro que no pienso ir a la tuya.

     

    N: Otra vez la familia. Tenía  cosas que hacer, necesitaba estar sola.

     

    H: ¿No estuviste sola bastante tiempo?

     

    N: Tenía que pensar qué hacer.

     

    H: ¡Mierda! No me digas que tenemos que hablar.

     

    N: No, es que no me viene la regla.

     

    H: Entonces prefiero hablar. ¿No me dijiste que era imposible? Si acabas de ir a la ginecóloga y el DIU está a tope.

     

    N: Esto es otra cosa.

     

    H: ¿Qué cosa? no me asustes.

     

    N: Quiero tener un hijo.

     

    (SILENCIO)

     

    N: ¿Estás ahí?

     

    H: Me dijiste que no querías nada de niños.

     

    N: No estoy segura, se me acaba el tiempo.

     

    H: De qué tiempo hablas.

     

    N: Del biológico; ahora o nunca.

     

    H: Me parece perfecto, pero eso no es lo que habíamos hablado. Ahora no puedes venirme con esas.

     

    N: ¡Vaya día, eh!

     

    H: ¡Nuria, ya está bien, lo teníamos claro!

     

    N: Lo he pensado mejor. Es la última oportunidad, ¿no te das cuenta?

     

    H: Hace más de treinta años que sabes la edad que tienes.

     

    N: No, hombre… sólo era una prueba. Quería saber si tu rollo anti baby era una pose y sólo esperabas a casarte conmigo para dejarme embarazada.

     

    H: ¡Serás burra! y encima tenías que hacer esta broma por teléfono.

     

    N: Para conocerte mejor.

     

    H: Como el lobo a Caperucita. ¿Y esta bobada, por qué es? ¿Saliste con alguna de esas amigas tuyas?

     

    N: ¿Qué les pasa a mis amigas?

     

    H: Vale, vamos a dejarlo.

     

    N: ¿Por qué estuviste todo el día sin llamarme, no ves que podía estar preocupada?

     

    H: Ahora resulta que la chica dura estaba preocupada.

     

    N: Habíamos quedado en que llamarías, sólo es eso.

     

    H: No soporto tener que adivinar lo que piensas ¿Dónde os enseñaron eso?

     

    N: ¿Pero qué comiste hoy? Estás inaguantable.

     

    H: No sé, ya son muchos días, estoy colgado.

     

    N: Jolín, afloja un poco. No somos críos, esto tiene que ser otra cosa.

     

    H: Suma cero, ya…

     

    N: No sigas.

     

    H: Eres algo muy importante, no estoy jugando.

     

    N: Lo sé, pero a veces tengo miedo, no quiero volver a vivir cosas que pasaron.

     

    H: A qué te refieres.

     

    N: Olvídalo todo.

     

    H: No es tan fácil.

     

    N: Mañana ya estaremos juntos.

     

    H: Es mejor que no vengas en coche ¿Por qué no vienes en tren? Te recojo en la estación, dejas las cosas en casa y nos vamos a cenar por ahí.

     

    N: No tengo ni idea a qué hora acabaré en la clínica, además ya no debe de haber billetes.

     

    H: Seguro que todavía hay, siempre ponen más trenes por el puente. Puedes venir leyendo o dormitando una película, si tienes suerte puede ser una de Walt Disney con un árbol gigante de navidad y renos volando por encima de los adosados.

     

    N: Lo pienso.

     

    H: De acuerdo, intenta dormir esta noche y mañana hacemos eso, conozco un restaurante chino que está muy bien. Seguro que nos reímos con los mensajes de los rollitos de primavera.

     

    N: Bueno, ya sabes lo que pasa en estas fechas.

     

    H: Sí, no hace falta que lo repitamos.

     

    N: Tengo ganas de dormir y nada más, ayer no pegué ojo, te extraño.

     

    H: Qué rápido nos acostumbramos a lo bueno, ya no recuerdo cuando no estabas.

     

    N: Por eso tengo miedo, cuanto más valoras una cosa más miedo tienes a perderla.

     

    H: Parecemos dos viejos. Vamos a colgar el teléfono y a meternos en la cama. Piensa que estamos juntos.

     

    N: ¿Te acuerdas de aquella canción?

     

    H: ¿Qué canción?

     

    N: (Cantando)

    Cuentos de hadas pasan por tu cabeza

    mi amor es una guerra, ve con él

    aunque estás lejos volvería a pensar en ti

    comprobarás la vida no es un sueño, no lo es…

     

    Imagen Natalia Pastor

    Texto Roxana Popelka y X-C

     

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    http://roxanapopelka.blogspot.com.es/

    http://pastornatalia.blogspot.com.es/

     

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