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Vicente Montes

Periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Aprendiz de mucho, maestro de nada. Tuiteo en @vicentemontes y puedes contactar conmigo en el correo vicente.montes@epi.es

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Ciencia e historias al margen


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  • 20
    Abril
    2016

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    Astrofísica Planetas Xena Eris

    ¿Cambiaremos (otra vez) la lista de planetas del Sistema Solar?

    ¿Cambiaremos (otra vez) la lista de planetas del Sistema Solar?

    Es bastante probable, porque el cerco al noveno planeta se estrecha. Primero fue la sospecha casi intuitiva desde 2004 de que había algo bastante grande más allá de Neptuno, basándose en las órbitas de otros objetos próximos. Pero la hipótesis del Planeta Nueve se disparó a principios de este año cuando Mike Brown y Konstantin Batygin, analizando el extraño alineamiento de seis lejanos objetos helados, se tomaron en serio la existencia de ese planeta hasta ahora desconocido. Un mes después, científicos del Côte d’Azur Observatory, en Francia, liderados por Agnès Fienga, comprobaron la existencia de pequeñas perturbaciones en la órbita de Saturno que podrían justificar la presencia de ese misterioso Planeta Nueve. Y señalaron una zona muy extensa en la que buscarlo.

    ¿Cambiaremos (otra vez) la lista de planetas del Sistema Solar?

    Días atrás, Matthew Holman y Matthew Payne, astrofísicos del Harvard-Smithsonian Center, publicaron en la red de preprints Arxiv un estudio en el que, basándose en los datos de la sonda Cassini, delimitan la zona en la que podría hallarse ahora mismo ese planeta. Payne ha señalado que para dar con el esquivo planeta hay que rastrear en dirección a la constelación de Cetus (La Ballena), sólo visible desde el hemisferio sur, en un margen bastante amplio aún, pero más pequeño que el que establecían los últimos cálculos de Fienga.

    ¿Tenemos a alguien mirando hacia allí? Casualmente, esa zona está siendo analizada por el proyecto Dark Energy Survey, que trata de evaluar la aceleración del universo. Los integrantes de esta misión, como David Gerdes, ya han mostrado su interés en sumergirse en la caza del Planeta Nueve.

    ¿Cambiaremos (otra vez) la lista de planetas del Sistema Solar?

    Muchos fuimos los que estudiamos en la escuela los planetas incluyendo en la cantinela a Plutón, pero desde hace diez años la lista de planetas del sistema solar quedó reducida a ocho. La International Astronomical Union (IAU) le quitó los galones para convertirlo en un planeta enano. Y precisamente uno de los responsables de esa decisión, polémica para muchos astrofísicos, fue Mike Brown, uno de los mayores defensores de la existencia de este nuevo noveno planeta.

    Brown imparte clases en Caltech (California Institute of Techonolgy) y ofrece online un delicioso curso sobre el Sistema Solar a través de la plataforma Coursera que recomiendo encarecidamente a los aficionados a la astrofísica (¡La próxima sesión comienza el 6 de junio, estáis a tiempo!). La evidencia de que está orgulloso de haberle retirado el título de planeta a Plutón se refleja en su cuenta de Twitter: @plutokiller. Y en uno de sus éxitos de divulgación, que lleva por título “Cómo maté a Plutón”.

    ¿Cambiaremos (otra vez) la lista de planetas del Sistema Solar?

    ¿Cómo se decide qué es o no es un planeta? Brown influyó de forma determinante para que los astrofísicos comenzaran a tomarse esa pregunta en serio. En 2005 anunció (junto con Chad Trujillo y David L. Rabinowitz) el descubrimiento de Eris, que surcaba sin que lo supiéramos la lejanía del Sistema Solar y que tenía un tamaño comparable al de Plutón (su radio es un poco menor, aunque es más masivo).

    La pista del nuevo objeto celeste, que durante un tiempo llegó a ser catalogado como el décimo planeta, estaba en unas fotografías tomadas en 2003, por lo que llevó en principio el poco romántico apelativo de 2003 UB313. Inicialmente se planteó bautizarlo con el épico nombre de Xena (en honor a la serie de televisión protagonizada por la fantástica Lucy Lawless), pero tras algunas vueltas y a la vista del revuelo que llevó a la redefinición de la lista de planetas, los astrofísicos optaron por denominarlo igual que la diosa griega Eris, aquella chica problemática que por no haber sido invitada a la boda de Peleo y Tetis acabó montando un lío con la manzana de la discordia que condujo a la guerra de Troya (nada hay más complicado que una lista de invitados a un banquete nupcial). 

    ¿Cambiaremos (otra vez) la lista de planetas del Sistema Solar?

    A la vista de que se estaban descubriendo más allá de la órbita de Neptuno bastantes objetos, se estableció como condición salomónica que sólo serían considerados planetas aquellos que hubiesen limpiado el entorno de su órbita, de modo que no se desplazasen rodeados de una cohorte de compañeros minúsculos. El problema ya había surgido con Ceres (que orbita entre Marte y Júpiter), descubierto por el italiano Giuseppe Piazzi en 1801, y cuya existencia habría tumbado de un plumazo la leyenda urbana de que Hegel había pretendido fijar que el Sistema Solar solo podía tener siete planetas. Ceres vivió mucho tiempo en la indefinición, para acabar siendo calificado como el mayor asteroide.

    Finalmente, la IAU estableció, mediante el poco científico criterio de la votación democrática, la categoría de planetas enanos para resolver todas las contradicciones. Ingresaron en ella además de Plutón y Eris, el propio Ceres, Makemake y Haumea. No crean que aquella herida quedó cerrada: cada cierto tiempo un lobby de astrofísicos trata de devolverle a Plutón el esplendor planetario que perdió.

    Aún no se ha detectado de forma directa el misterioso Planeta Nueve, pero los científicos ya saben indirectamente algunas cosas sobre él. Por ejemplo, que su año solar es muy largo (tiene un periodo orbital de entre 10.000 y 20.000 años) y que está muy alejado del Sol (unas 700 veces la distancia de la Tierra a nuestra estrella). No obstante, cíclicamente se acerca un poco, a unas 200 veces nuestra distancia al Sol).

    También sospechan que su masa es unas diez veces la de la Tierra, por lo que creen que podría tratarse de una Supertierra, básicamente constituida de rocas y hielo, con una pequeña atmósfera. Pudo haberse formado, en el origen de nuestro Sistema Solar, bastante cerca del Sol, pero acabó lanzado a una órbita alejada. Este tipo de planetas es común en otros sistemas estelares que ya han sido analizados, pero no en el nuestro, por lo que no es descartable que existiese en un pasado pero terminase relegado a las afueras del Sistema Solar por un efecto gravitatorio.

    En todo caso, ¿debe preocuparnos este nuevo hermano olvidado? No demasiado, aunque algunos científicos se han apresurado a afirmar que podría ser el responsable de algunas extinciones masivas en nuestro planeta al enviarnos como regalo objetos “dormidos” en el límite del sistema solar. Pero esa hipótesis parece en principio descartada por la mayoría de los astrofísicos, incluido el propio Mike Brown. 

    Eso sí, los editores de los libros de texto ya pueden ir preparándose por si, una vez más, hay que modificar la lista de planetas.

     

     

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