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Blog Mi economía financiera - Germán Muñoz

Germán Muñoz

Me llamo Germán Muñoz y soy docente en la Universidad de Alicante. Desde que finalicé la carrera de finanzas me ha entusiasmado el mundo empresarial, todos los campos que tienen que ver con la economía y más tarde, la enseñanza.

Sobre este blog de Economia

En este blog se tratarán artículos relacionados con las finanzas personales, la economía (nacional e internacional) y las inversiones. El propósito de este blog es ayudar y formar a todo el que esté interesado con lo temas que se tratarán.


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  • 10
    Marzo
    2016

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    Economia Oviedo

    En defensa del copago siempre y cuando se bajen los impuestos

    Por mucho que nuestros queridos políticos insistan en manipular el lenguaje para controlar las dormidas mentes de los ciudadanos, como decía el matador de toros Rafael Gómez El Gallo, “lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”.

    Todo lo que tiene un coste debe ser sufragado por alguien y los servicios sanitarios públicos no son una excepción. La Sanidad no es gratuita, como proclaman últimamente los socialistas de izquierdas y de derechas, sino que supone un desembolso anual de 7.600 euros por familia que ni siquiera es voluntario.

    “Sanidad gratuita, universal y de calidad”, ese es el mantra que repiten los políticos, analistas, tertulianos todólogos y el resto de colectivos que hablan de los “ajustes” y de los “recortes” como si tuvieran conocimiento sobre la materia de la que hablan.

    Personas que antes de las crisis pasaban el taco de páginas de las secciones de Economía de los diarios para ir directamente a las noticias de deportes y que ahora imparten doctrina sin aportar datos que corroboren sus tesis lo que, por otra parte, no es extraño, ya que no hay forma de respaldar con pruebas lo que no es verdad.

    El gasto público sanitario anual roza los 89.000 millones de euros anuales, lo que supone un coste anual de casi 1.900 euros por niño, adulto y anciano. Es decir, que cada matrimonio con dos hijos paga cada año una media de 7.600 euros para poder acceder a los servicios sanitarios de la Seguridad Social. Ni que decir tiene que este pago se hace de forma obligada, a través de impuestos, y que en ningún caso es una decisión que tomen en libertad los sufridos contribuyentes.

    En el caso de que una familia tenga contratados seguros privados, al citado coste hay que sumar el derivado de la póliza correspondiente, que depende de los servicios contratados. Vayamos ahora con la calidad de la sanidad pública. Según un reciente informe de la entidad independiente europea Health Consumer Powerhouse, España no está entre los 20 primeros del ranking y puntúa bajo “incluso en categorías fáciles de mejorar” como por ejemplo en información y derechos del paciente.

    El director del estudio, Arne Björnberg constata que “en España el sistema de salud se deteriora año tras año, rindiendo muy por debajo de lo que se podría esperar y es incapaz de desarrollar una estrategia para mejorar el acceso y la calidad de los servicios que ofrece se necesitan urgentemente cambios drásticos para mejorar la eficiencia y la calidad”.

    Ante este problema estructural y aprovechando la necesidad de reformar el sistema sanitario para reducir el tremendo agujero que tienen las cuentas públicas españolas, el Gobierno ha puesto sobre la mesa el mal denominado “copago” (pagar cada vez que se va a la consulta o elevar el coste de los medicamentos con receta).

    Como explica el doctor en Economía Juan Ramón Rallo en su artículo “Una mirada escéptica al copago”, se trataría de “reemplazar un pago desvinculado del uso por otro ligado estrechamente al mismo, de modo que las necesidades de la demanda tiendan a alinearse mucho más con las posibilidades de la oferta”.

    Bien, recapitulemos: nos gastamos un dineral para tener unos servicios sanitarios manifiestamente mejorables, que son sufragados por todas las personas por igual con independencia del uso que les den y que, además, suponen una elevada carga para las finanzas públicas.

    Para solucionar el problema el Gobierno propone el copago y, en mi opinión, implantar este sistema sería muy bueno si se redujeran al mismo tiempo los impuestos, introduciendo el criterio de justicia y permitiendo que una parte del gasto sanitario sea financiado directamente por las personas que acceden a los servicios.

    Una de las reformas tributarias que deberían acompañar a este copago sería la introducción de desgravaciones fiscales para las personas que tengan contratados seguros médicos privados, de modo que se reduciría la presión sobre el sistema público y se permitiría a los ciudadanos ELEGIR, eso que a los colectivistas tanto les asusta.

    Por el momento, el Gobierno no ha puesto sobre la mesa esta posibilidad y no ha avanzado rebaja fiscal alguna que acompañe este aumento del desembolso que deberán hacer las familias para acceder a la sanidad pública. Más bien todo lo contrario, ya que estudia más subidas de impuestos (como la del IVA) para cubrir las necesidades de endeudamiento derivadas de los enormes déficits acumulados en los últimos años. En resumen y, como conclusión, podemos decir que vamos a pagar más para tener peores servicios

    Es lo que ocurre siempre que se secuestra la economía de mercado.

     

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