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  • 09
    Febrero
    2016

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    Oviedo Internacional

    Batalla decisiva en New Hampshire

    Tras los caucus de Iowa New Hampshire inaugura desde 1920 las primarias al uso, con urnas y voto secreto. En las últimas décadas del siglo XX la cita tomó tal auge que se convirtió en un acontecimiento mediático con miles de periodistas desplazados a Manchester, principal ciudad del Estado, que tiene por capital Concord y cuyo lema reza “Vive libre o muere”.

    Así se las gastan por esas tierras de Nueva Inglaterra, donde Hillary tiene complicado vencer a Sanders, que casi juega en casa, puesto que es senador por el vecino estado de Vermont. En el bando del Elefante Donald Trump se perfila como ganador frente a Ted Cruz; Marco Rucio espera consolidar su “marcomentum” y el resto de aspirantes, entre ellos, el gobernador de New Jersey, Chris Christie y el ex gobernador de Florida, Jeb Bush, se juegan la permanencia en la campaña. Chelsea Clinton hacía ayer un dramático llamamiento a los partidarios de su madre: “nos enfrentamos a pronósticos adversos, vamos por debajo en las encuestas y nuestro oponente nos supera en donaciones”. Pero si a los Clinton no les salen las cuentas electorales, mucho menos a los republicanos, enzarzados en una guerra interna en la que nada está decidido, a pesar del triunfo de Ted Cruz en Iowa.

    La trascendental importancia de New Hampshire forma parte de la historia del país. Hasta 1948, las primarias, al igual que las de otros estados, sólo llevaban en la papeleta los nombres de los aspirantes a delegados locales en las convenciones de los partidos. En 1948, Richard F. Upton, presidente de la Cámara de Representantes, sacó adelante la ley que permite a los ciudadanos votar directamente por los aspirantes a candidatos presidenciales. Eso diferencia a estas elecciones de otras, incluso de las generales, en las que los americanos se limitan designan a los miembros del colegio electoral que votan al presidente.

    En 1952 el senador Kefauver de Tennessee venció al presidente Harry S. Truman, de Lamar (Misuri), por 4.000 votos y ganó todos los delegados. Truman abandonó la campaña. Ese mismo año un grupo de partidarios de Eisenhower aprovechó la nueva ley para poner su nombre en las papeletas republicanas. Ike, nacido en Texas y criado en Abilene (Kansas), ganó sin pisar el estado y superó al favorito del partido, el senador Robert A. Taft de Ohio, por 12 puntos. En 1968 Lyndon B. Johnson superó por los pelos al líder pacifista y senador McCarthy de Minnesota. Aquella victoria, tan justa como la de Hillary sobre Sanders en Iowa, se interpretó como derrota. Lo que pasó con Johnson ya es historia.

    Estados como Florida y Michigan han querido adelantar sus primarias para robar la supremacía a New Hampshire. No lo han logrado. La cita electoral está blindada por una ley que dice que la elección debe llevarse a cabo en el segundo martes de marzo o en un martes seleccionado por el secretario de Estado, 7 días o más inmediatamente anteriores a la fecha en la que cualquier otro estado posea una opción similar. Así que, una vez más, la pelea en el “Estado de granito” está servida.

     

     

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