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  • 13
    Enero
    2016

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    Oviedo Internacional

    El primer adiós de Obama

    “Los Estados Unidos son la nación más poderosa del mundo. Punto final”. Barack Obama sentó cátedra en su último discurso sobre el Estado de la Unión (SOTU), por sus siglas en inglés), ante los miembros del Congreso, desde el triunfalismo, y una leve arrogancia, bien vista desde sus filas y poco jaleada por los republicanos.

    Siete años en la Casa Blanca han envejecido al presidente y han afinado aun más la brillante oratoria que obnubiló al mundo cuando fue elegido candidato del Partido Demócrata en el verano de 2008. El discurso, lleno de frases bonitas, incluyó la venta de logros económicos, como la disminución del paro; críticas a Wall Street; la puesta en marcha del polémico “Obamacare” y los nuevos retos que marca el terrorismo yihadista, al que el presidente anima a combatir sin insultos, -clara referencia a Donald Trump- pero sí con armas. Y es que Obama instó al Congreso a autorizar el uso de la fuerza contra el Daesh; defendió el levantamiento del embargo a Cuba y prometió una vez más el cierre de la prisión –que no de la base- de Guantánamo, un trozo de Estados Unidos en suelo cubano.

    En la tribuna de invitados Michelle Obama, vestida de amarillo, el color que llevó aquel gélido 20 de enero de 2009, cuando su marido juró por primera vez su cargo, en una multitudinaria ceremonia en Capitol Hill, le miraba arrebolada. El futuro de la primera familia es una incógnita. ¿Se irán a Chicago o continuarán en Washington?, ¿Será Obama un conferenciante de lujo, como Clinton, o se volcará en el activismo, al estilo de Carter?

    Lo único seguro es que el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos ofreció el martes el primer adiós de un largo año que se presume marcado por una dura campaña, que tiene como objetivo aupar a Hillary a la presidencia.

    El vicepresidente Biden, los Clinton y hasta Gabrielle Giffords, la ex miembro de la Cámara de Representantes, por Arizona, que estuvo a punto de morir en un tiroteo en Tucson, en 2011, enviaron mensajes a los seguidores de Obama en internet, para alabar la labor de los demócratas y recabar apoyos. Obama también se dirigió el miércoles a sus partidarios, para dar las gracias y pedir unidad, a fin de que su legado perdure a través de Hillary, posible primera “Madame president” de la historia de los Estados Unidos.

    Al discurso, con un formato imitado en el mundo entero, con mayor o menor fortuna, y a su vez diseñado por George Washington a semejanza del discurso del trono, durante la apertura del parlamento británico, no le faltó el final apoteósico con la frase de rigor “The estate of our union is strong” (el estado de nuestra Unión está fuerte). El término lo instauró Ronald Reagan en 1983.

    La replica le correspondió a la republicana Nikki Haley, gobernadora de Carolina del Sur, descendiente de indios, primera mujer que responde al SOTU, que suena como posible aspirante a vicepresidenta en un hipotético gobierno republicano. Haley ataco a Obama por su reacción en la matanza de San Bernardino y el avance del Estado Islámico. Tampoco se olvidó de conjurar a Trump. “En tiempos de ansiedad puede ser tentador seguir el llamado de las voces más rabiosas; debemos resistir la tentación”. La campaña está servida.

     

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