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  • 02
    Febrero
    2016

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    Oviedo Internacional

    Ted Cruz, el Barack Obama del Partido Republicano

    Encabezó en el Senado la llamada “liga federal anti-Obama” y desde ayer es la peor pesadilla para Hillary Clinton, inmersa en su particular calvario frente a Bernie Sanders. Si alguien pensó alguna vez que Donald Trump era el radical del GOP cambiará de opinión tras ojear el programa electoral de Rafael (Ted) Cruz, triunfador republicano en los caucus de Iowa, senador por Texas e ilustre miembro del Tea Party. Cruz ganó a Trump en Iowa, el estado rural del centro de Estados Unidos que marca el inicio de las presidenciales de noviembre. El magnate inmobiliario queda tocado, pero no hundido. El ego de Cruz, de por si importante, creció tres cuartas la pasada noche.

    En 2012 le bautizaron como el “Obama Republicano”. Coincide con el actual presidente en su formación jurídica y también en la polémica por el lugar de nacimiento. Cruz nació en 1970 en Calgary, Canadá. Su padre, el cubano Rafael Bienvenido Cruz, hijo del canario Rafael Cruz y de la cubana de origen español Emilia Laudelina Díaz, formaba parte de la guerrilla de Fidel Castro y fue capturado por el Ejército de Fulgencio Batista. “Desapareció y mi abuelo lo empezó a buscar en cárceles por toda la isla hasta que lo encontró, torturado y golpeado. Lo sacó y lo envió a Texas. Mi padre tenía 18 años, no hablaba inglés y tenía solamente 100 dólares cosidos a sus calzones”. Así lo contó Ted en una entrevista. Rafael fue aceptado en la Universidad de Texas en 1957. Conoció a Eleanor Darragh, se casó y renegó de su pasado castrista. Vivieron unos años en Canadá y en 1974 Ted y su familia regresaron a Texas.

    Cruz, descendiente de cubanos y españoles por parte paterna, es el segundo hispano que opta a una nominación como candidato presidencial. El primero fue el ex gobernador demócrata de Nuevo México, de origen asturiano, Bill Richardson. El 6 de noviembre de 2012, Cruz le ganó el escaño a su colega republicano David Drewhurst, con una amplia diferencia de 14 puntos. Logró lo que quería: llegar a Washington por la puerta de la elección popular.

    Tiene fama de soberbio, ultraconservador y fundamentalista cristiano. Si Cruz fuese español no encontraría acomodo en el PP. A Obama, Hillary y Sanders les considera “peligrosos izquierdistas” dispuestos a destruir el “American dream”. Sus continuas referencias a Dios sorprenden en Europa, pero no chocan en Estados Unidos, donde el presidente jura su cargo sobre la Biblia y siempre termina sus discursos con alusiones al altísimo. Cruz denuncia que los gobiernos de Obama han destruido la economía y han reducido libertades en materia religiosa o en el espinoso asunto de las armas, Cruz, que en 2013 promovió el bloqueo a la ley de presupuestos, con un discurso de 21 horas en el Senado, exhibe con orgullo el anillo que le distingue como graduado de Princeton. Usa botas de cowboy, trajes a medida y devora comida Tex-Mex.

    La legendaria soberbia de Cruz ya salía a flote cuando se negaba a estudiar o a conversar con estudiantes de universidades que no formaran parte de Ivy League, de la que forman parte Harvard, Princeton y Yale, por ejemplo. Le espera una dura campaña poco dada a remilgos de ese tipo. Tal vez lo años le han puesto los pies en el suelo.

     

     

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