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Mirando pasar la vida
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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 08
    Octubre
    2014

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    Ana, Excalibur y Villa

     

     
    La actualidad de hoy cuelga de tres clavos. El primero es Ana, la ministra del Ébola, que parece no haber roto nunca un plato ni saber dónde se guarda la vajilla. Una mujer a la que siempre pilla el agua, pero que siempre, hasta ahora, sus amigos le han dejado ropa seca. Ha tenido suerte esta Ana despistada. Hasta ahora...
     
    El segundo es Excalibur, el perro de la mujer infectada por ese virus que la ministra dejó traer del Africa profunda, al que la autoridad sanitaria madrileña quiere sacrificar, rompiendo el corazón de sus dueños, porque la gente humilde, en esta España gobernada por la trampa, aún conserva la capacidad de amar a sus mascotas. Quieren sacrificar al perro de inmediato, como si fuera el mismísimo demonio y pudiera desencadenar una pandemia, los mismos que dicen que el virus solamente se contagia por contacto, que no hay tanto peligro, que solo se trata de un caso y está bien controlado... Llama la atención una decisión tan rápida y tan drástica en una administración dirigida por un hombre tan poco amigo de decidir. Extraña un poco, ante tal despliegue de medios de control, y de tanto protocolo y tanta cuarentena, que no se pueda dar una oportunidad al pobre perro. Unos días de observación, una determinación de anticuerpos y una decisión en función de resultados... ¿No sería viable? ¿Y no podría explicarse porqué no lo es, en cualquier caso?...
     
    Y el tercer clavo es Villa, el otrora hombre fuerte de la política y el sindicalismo en Asturias; el hombre que se decía que ponía y quitaba presidentes del Principado desde su despacho en la oficina del SOMA, en Sama, siempre bebiendo de las fuentes del socialismo de Pablo Iglesias y del sindicalismo de Manuel Llaneza; el líder que dicen que exigía austeridad a sus colaboradores; el tipo duro, con un pasado más duro, que no quiso permitirse concesiones a lo largo de un presente largo, en el que fue el eterno capo, el jefe de la tribu al que todos miraban para ver qué gesto ponía, el dirigente socialista asturiano con más predicamento en Madrid, el político al que, según decían sus acólitos, a pesar de haber mandado e influido tanto, y en tantas cosas, nunca nadie lo había pillado en un renuncio. 
    Pues también Villa...También él se dejó tentar por el maligno. La Fiscalía investiga ahora el origen de casi un millón y medio de euros que el sindicalista ha declarado, al amor de esa ley que permite a los grandes defraudadores blanquear sus negras fortunas. Da risa triste pensar que, al final, la democracia no ha conseguido evitar la fuga del dinero de los capitalistas hacia los paraísos fiscales, pero ha permitido que algunos líderes obreros lleven sus fortunas, acumuladas a la sombra de la ley y la decencia, a las mismas cuevas a las que las llevan los patronos contra los que decían que luchaban.
    Y también en este clavo, el cronista ocasional que firma este billete, quiere dejar una impresión colgada... Le llama la atención la rapidez con la que Javier Fernández -heredero de Villa en el timón del socialismo asturiano y Presidente del Principado con su visto bueno preceptivo, en su momento- ha salido a los medios, tajante y contundentemente, condenando el hecho, anunciando la expulsión del partido del ex mandatario y exigiendo que el Fiscal llegue a las ultimas consecuencias y se aclare el origen del dinero. Parecida celeridad y contundencia ha mostrado el sindicato... No es frecuente tanta premura y tanta diligencia en este tipo de asuntos ciertamente... No sé si celebrar la rapidez en la reacción, o sospechar que no les causó gran susto.
     

     

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