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Mirando pasar la vida
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Blog Mirando pasar la vida - Edu Arding

Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 15
    Marzo
    2012

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    Aparcado

     

    La actualidad es un ente vertical que tiene muchos pisos o niveles. Lo que ocurre en los más altos, lo cuentan y comentan distinguidos profesionales, en potentes medios, que llegan con su pluma, o su palabra, a casi todos los rincones del Sistema: es lo que trasciende, lo importante. De lo que pasa en los de más abajo, donde la gente común vive la vida a ras de suelo, no se ocupa casi nadie; solamente, en ocasiones, algún cronista ocasional y distraído cuelga lo que observa de una crónica volandera que no llegará muy lejos.
    Pudo suceder ayer, o podrá pasar mañana mismamente, en cualquier parte…:
    El Centro Comercial albergaba en su enorme regazo a cientos de personas, tal vez miles, ¿quién podría contar tal barahúnda? Aquello era un maremágnum de idas y venidas, llevadas por la prisa, a ningún sitio…
    Él, como al margen del tiempo, y de la prisa, descansaba su ocio indefinido en un banco, próximo a la entrada de aquella gran boca que deglutía y vomitaba personas y carritos. Enfrente, una hilera incontable de cajeras, cada una en su silla, guardaba los dineros bien guardados.
    ¿Cuántos cuartos dará este comercio en un día?, se preguntaba, mientras contemplaba las largas colas de gente esperando para pagar sus compras. ¿Y todos los del edificio, juntos?, insistía en sus cábalas, mientras asomaba a sus ojos un gesto de mareo. Lentamente, lleva la mano al bolsillo de su chaqueta y saca un pañuelo con el que se limpia de la mirada una secreción provocada, tal vez, por la mala permeabilidad de algún conducto, o por el desconcierto ante este tiempo que se le viene encima.
    Mucho dinero debe haber en el mundo, piensa el hombre. ¿Cómo habrá tanta gente con tanto para gastar?, se interroga en silencio, mientras su boca se arruga levemente, componiendo un gesto de asombro y desconfianza.
    Recuerda otros tiempos de menos oferta, menos demanda, más trabajo, menos salario y más ahorro. Él entendía mejor aquellos tiempos…

     

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