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Mirando pasar la vida
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Blog Mirando pasar la vida - Edu Arding

Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 02
    Julio
    2015

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    SOCIEDAD Oviedo

    El oso de Porley, y otros osos...

    La España profunda de "Furtivos" asoma en el monte astur del s XXI, en este caso del Oso de Porley, enseñando su oreja sempiternamente manchada de sangre de animales salvajes... Allí, antes, y aquí, ahora, esa subespecie de cazadores, esos depredadores pegados al terruño, abaten y diezman la fauna autóctona con un arte antiguo en el que ciertamente son maestros carniceros. Claro, que hay diferencias notables: los que ponen el lazo, ahora, no lo hacen para subsistir sino para complementar sus ingresos de forma fraudulenta y enormemente gravosa para la tierra que les vio nacer y les acoge; y los que los amparan y defienden, tienen a su favor las garantías de un Estado de Derecho, en el que de un pequeño resquicio en la evidencia se conforma el desbaratamiento de la prueba inculpatoria.
    Indudablemente vivir en un Estado garantista es bueno para los hombres y malo para las bestias... Este cronista ocasional y urbano, que abomina de todo procedimiento que cause dolor o incomodo a la fauna salvaje, tiene la sensación de que en estas batallas entre los hombres malos, que vulneran la ley y arramplan con lo que pueden, actuando con crueldad extrema contra los animales y causando daños, tal vez irreversibles, en el ecosistema, y los hombres buenos, que intentan proteger el legado de la naturaleza que nos ha sido entregado a todos los seres vivos del planeta, siempre llevan las de ganar los malos.
    Esa sensación se basa en la evidencia de la montonera de cadáveres de animales salvajes que cada poco asoman en los noticieros; y en la certeza de tantos otros que duermen el sueño del olvido bajo unas zarzas en cualquier monte en el que unos desaprensivos les apearon de la vida, por simple placer o por un interés mezquino y miserable.

     

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