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Mirando pasar la vida
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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 29
    Septiembre
    2015

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    SOCIEDAD Oviedo

    Independencias

    Tengo un amigo que se siente y proclama español-y-a-mucha-honra, lo cual nunca le ha impedido ser un bendito. Ultimamente lo noto desmejorado, pues sufre, el hombre, de oscuros malestares, orgánicos y psicológicos, en estos tiempos convulsos de tantas banderías.
    Yo procuro, en mi poquedad para estas cosas, consolarle y asistirle, relativizando un poco lo que él ve como una mezcla de afrenta y de desgracia. Le señalo que forma parte de la condición humana el hecho de mirar primero para uno y colocarse donde mejor convenga; y que quién no tuvo alguna vez la idea de independizarse de algo o alguien... Un servidor, que no se tiene por ejemplo de nada pero tampoco de lo contrario, confiesa haberla tenido en varias ocasiones... Incluso, en alguna, la de independizarme de mí mismo...
    También le señalo que estas ideas de separaciones y rupturas con el pasado siempre vienen a caballo de un presente cicatero y enmierdado. Y de esto, no sólo son culpables los que quieren separarse, sino también aquellos que no saben (o no quieren) mantenerlos cerca y en buena armonía. La política, como ciencia, no es mucho más que un tratado de relaciones entre personas revestidas de honores que soportan la carga de intereses propios y ajenos, que no siempre llegan a ser colectivos... Y hay relaciones peligrosas...
    Mi amigo, el hombre, asiente levemente pero se enroca en su idea, pegada a su razón con el potente adhesivo del desengaño, de que los nacionalismos separatistas están debilitando a España y la van a llevar a la agonía.
    Quizás, le digo, pero hay dos premisas más ciertas. Una, que lo que más debilita a un país es el hambre del pueblo, y después la corrupción asentada en sus instituciones; los nacionalismos van bastante más atrás en este ranking. Y otra, que, en cualquier caso, las ideas no suelen ser tan nocivas; lo que de verdad hace daño son los tejemanejes para impulsarlas a la fuerza o para frenarlas por lo mismo.

     

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