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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 15
    Octubre
    2012

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    La crisis y la nada

     

    La vida y la literatura se abrazan a través del tiempo en tantas ocasiones que, a veces, no sabemos bien si somos lectores enganchados a un relato apasionante, o protagonistas encadenados a un destino incierto.Así no sabemos bien sivivimos una historia ya leída o leemos una historia ya vivida, una historia interminable en la que a nuestro mundo lo está comiendo una nada a la que llaman crisis, pero que en realidad son varias crisis juntas y superpuestas, aunque la nada sea una e indivisible.
    Una de las crisis es el desmoronamiento de la soberanía nacional, escenificado en planteamientos secesionistas desde las propias instituciones del Estado y en ostensibles injerencias de poderes externos en cuestiones internas, encajado todo ello por un gobierno y una oposición que no parecen tener preparadas políticas eficaces en estos frentes. Otra, no menos importante, viene marcada por la escasez de recursos que la población empieza a ver en el horizonte, no se sabe si como efecto de remembranza de relatos de pobrezas y hambrunas pasadas, o como clara premonición de un futuro desabrido. En cualquier caso la situación es extremadamente delicada: los bancos se hunden, el paro roza cifras de alerta roja, el sistema financiero amenaza fracaso y las únicas políticas que pone en marcha el gobierno son de recorte y contención del gasto. Los basamentos de la sociedad del bienestar se tambalean, a la ciudadanía se le encienden las alarmas y empieza a sentir la necesidad de tener un papel en la función de la defensa de su modo de vida, un rol que han dejado libre los políticos, una función que, como no se representa en los parlamentos, se habrá de hacer en la calle, donde todo converge y tanto se confunde, donde tan apasionadamente se vive y tan infortunadamente se muere. 
    Pero lamentablemente el clamor popular no incrementa los activos financieros y no es de esperar que conmueva a esos fatídicos mercados, que cada vez parece más claro que hablan alemán. Al final dependeremos de lo que diga Alemania, que será lo que le interese a ella y a sus socios principales, y difícilmente será lo que nos convenga a nosotros. A los no iniciados en esas uniones y alianzas que se establecen entre países, siempre nos quedará la duda de porqué no escuchamos sabias palabras de advertencia con ese acento teutón, tan sabio y tan conciso de nuestros socios y aliados, cuando aquí nuestros gobernantes, de uno y otro signo, nos vendían esas milongas de terras míticas y bankias, de aeropuertos sin aviones ni usuarios y aves sin pasajeros, de expos y olimpiadas, de grandiosos fastos y descomunales eventos que generaron gastos multimillonarios en infraestructuras que después no tuvieron utilidad alguna.... Millones y millones de euros enterrados en el pozo del despropósito, un pozo que en España todas las provincias quieren tener bien lleno y pugnan entre ellas por ver quién es la que lo tiene más grande, la que gasta más dinero… Por no hablar de esas fiscalidades particularísimas e insolidarias, colgadas de fueros atávicos o presiones inaceptables, y en definitiva de todas esas administraciones descentralizadas que parecen igualar a la central en ineficacia y superarla claramente en corrupción.
    Ellos, nuestros socios sabios y ahora salvadores, callaron mientras contemplaron a una generación de políticos, desmedidamente ambiciosos y permanentemente enfrentados entre sí, llevar a su propio país a la bancarrota. Además les prestaron recursos, les agasajaron, les sonrieron y aplaudieron en foros comunitarios e internacionales durante años y años… y ahora nos dicen que fueron unos manirrotos, que nos han llevado a la ruina y que precisamos nuevas ayudas, unos préstamos especiales con los que ellos seguirán enriqueciéndose y nosotros, empobreciéndonos cada vez más. Tendremos que empezar de cero, pues ya casi estamos en la nada.
    Esta debe ser la nueva forma de conquista de los que le ponen el motor a Europa: acaparar toda la gasolina del mercado y dejar que los demás gasten alegremente la poca que les queda. En cualquier caso la historia los vio emplear otras peores…

     

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