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Mirando pasar la vida
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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 04
    Septiembre
    2012

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    La vida, al paso

     

    Llega setiembre con un equipaje incierto.… El paro sube y el trabajo, para muchos, se va haciendo, semana a semana, mes a mes, cada vez un poco más precario: las empresas que viven del turismo dan triste vacación a sus plantillas; la gente de la sanidad anda enferma de ansiedad; los docentes, suspendidos de esperanza; la minería, enterrada en un presente oscuro. Los impuestos suben, los ingresos bajan…
    Y al margen de preocupaciones, angustias y problemas, el tiempo sigue escribiendo a setiembre cartas fechadas en agostos de latitudes cálidas, por lo que el viajero encuentra Asturias vestida de dorados, con los verdes escondidos en lo umbrío. La tierra espera el agua y la ciudadanía disfruta con el sol: el equilibrio entre la sostenibilidad de los ecosistemas y su disfrute es inestable, y los designios de quien lo dispone, inescrutables.
    Entretanto la vida sigue a su paso, que arrastra al de todos…  Hasta que, a veces de repente, alguno ya no puede seguirlo y se detiene. Es el final para él, y un vuelco en el corazón para quienes caminaban a su lado; tanto más brusco y violento, cuanta más falta hacía en el mundo quien lo deja. Hace unos días se apeó de la vida, sin que a nadie se le pudiera pasar por la cabeza tal abandono, una persona próxima y querida que caminó algunos trechos a mi lado y parecía que aún tenía un largo trayecto por delante. Sin embargo no llegó a ver este setiembre que, a quienes sí llegamos, nos trae calor e incertidumbres. Ojalá les traiga también consuelo a quienes tanto lo están necesitando ahora, abrumados por el peso de esta ausencia dolorosa. Y al que tuvo que partir, tan a deshora, contraviniendo la lógica con la que los humanos nos empeñamos en mirar al tiempo, le deseo de corazón que encuentre en la otra parte, en el otro lado del espejo donde se mira el alma, allí, tras las estrellas, la paz a la que se hizo acreedor en este lado de la vida.

     

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