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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 09
    Febrero
    2012

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    Los deportistas franceses...

     

    Canal +Francia hurga en la herida abierta, aún sangrante, de una España lastimada en el cuerpo de uno de sus paladines, derribado, dicen, por artes de intrigantes que dejan a su paso el inconfundible aroma del perfume francés. Los franceses, sostienen quienes gustan de disparar por elevación, respiran por su propia herida, la que ellos mismos se han provocado de tanto rascarse la envidia que les produce el hecho de ver ganar con tanta frecuencia a quienes están más al sur y, según ellos, muy por debajo.
    Ciertos estereotipos cómicos tienen una gran capacidad para agarrarse al tiempo: durante muchos años los asturianos fueron sempiternos directores de coros de borrachos itinerantes por las calles del reino; y los estudiantes navarros, incorregibles asalta-dormitorios de patronas y criadas. Ahora, a rebufo de la última actualidad, unos humoristas franceses han creado el guiñol del deportista español “que no gana por casualidad”. Esperemos que no llegue a dar el juego que dio lo de los asturianos y los navarros… pero, en cualquier caso, sacar del contexto del humor esta alusión al doping en el deporte español es como decir a voces lo que no queremos que se oiga.
    Este cronista ocasional siempre ha sido poco partidario de disparar a bote pronto y, menos aún, de hacerlo muy por encima del objetivo. Se trata de un guiñol, y su ámbito es el humor, en el que cabe también esa sal gorda e indigesta que confiere a lo que pudo haber sido un buen plato, un sabor excesivo. No hay para más. Iniciar una campaña institucional de defensa ante el ataque institucional de nadie, solo puede servir para echar más sal gorda en ese plato. Tal vez les vendría mejor a algunos hacer un ejercicio de autocrítica y convenir en que una defensa torpe es una baza dada al enemigo.
    Firmeza en la lucha contra el doping, tanta como cualquiera, ese es el medio más seguro para acabar con estos chistes de tan poca gracia: tolerancia cero, actitud inequívoca, sin injerencias de nadie, sea quien sea. Si nuestros deportistas son capaces de ganar en la competición, que lo son, nuestra sociedad tiene que saber ganarse la credibilidad, perdida o menoscabada, en este asunto. Y no se gana con automatismos desfasados de tipo nacionalista, cerrando filas con mirada fiera. En la sociedad francesa, y en la nuestra, hay una cuota de resabio y mala baba que enseña la oreja en ocasiones; como también hay otra, de generosidad y de altruismo, que es precisamente de la que se debe nutrir el sentimiento deportivo.
    El deporte español, a entrenar duro, competir noblemente y, si es posible, vencer. Y en lo que respecta a esos platos servidos en la mesa del humor, hay que proponer otros en la misma mesa; y no, en otras. Somos un país con recursos suficientes para ello: en eso tampoco somos inferiores. Además, nos han puesto fácil el slogan de partida: “Los deportistas franceses… ni por casualidad”.

     

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