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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 25
    Marzo
    2015

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    SOCIEDAD Oviedo

    Muerte en Los Alpes

    Hoy es miércoles, 25 de un marzo al que el invierno lo tiene agarrado de las solapas, por más que el calendario ya le haya dado pasaporte... Andalucía también se niega a soltar el abrazo del socialismo que tanto la ha querido, pero tan mala vida le está dando... Al menos eso es lo que podría interpretarse mirando ratios y escalas, y oyendo a muchos andaluces. Aunque bien sabemos que una cosa es lo que es y otra, lo que parece; y a lo mejor, o a lo peor, va a ser y resultar que a muchos ciudadanos les gusta esa mala vida. O no tan mala...

    Pero hoy todo esto aparece postergado en un rincón de la memoria, el pensamiento se escapa a territorios altos, a lugares que solamente frecuentamos cuando chocamos con una realidad terrible; a esos emplazamientos desde los cuales el hombre percibe la verdadera dimensión de los problemas que, desde abajo, le parecían enormes, insalvables, al contemplar otros verdaderamente colosales...

    En Francia, en la mañana de ayer, se cayó del cielo un avión con 150 personas que seguramente estaban saliendo o entrando de problemas grandes y pequeños, aparcando unos, encarando otros, y sufriendo, quizás, por naderías, esperando un tiempo mejor... El avión se estrelló contra el suelo, de repente, sin mediar causa conocida, destrozando sus cuerpos y apagando la llama de sus almas, dicen que inmortales...

    Siempre pensé que a la muerte la hacen terrible, la edad temprana, el dolor, el tiempo de agonía y la desaparición o gran destrucción del cuerpo, que deja a los deudos sin cadáver que honrar y despedir... Muertes terribles, por tanto, demasiadas vidas segadas de repente, algunas cuando la espiga apenas se había alzado sobre el suelo... Pavoroso panorama para sus deudos. Tremenda y larga espera... Que los muertos descansen en paz y sus familiares encuentren un resquicio de sosiego para sobrellevar el sufrimiento.

    Por lo que parece Francia -tan vecina y tan distinta; tan distante que siempre me dio cosa; tan seria y eficaz que siempre me dio envidia...- enfrenta la tragedia con diligencia y capacidad. Menos mal, pues la mala gestión de una catástrofe abre nuevos frentes de dolor e incertidumbre. Y parece también que ha funcionado la coordinación con las otras naciones implicadas: España y Alemania, patrias de los muertos; e Italia, vecina tras los Alpes. Hasta, en el caso de España, han viajado juntos, al lugar de los hechos, los presidentes del Estado y de la Generalitat...

    Desde lo alto de la cima, cuando el pensamiento se escapa a lo trascendente, contemplando la poquedad del hombre, en ocasiones, uno quiere entrever algún signo de cordura, eso que se ha dado en llamar, ahora,  brotes verdes... Aunque solo sea por encontrar un poco de razón en la sinrazón de una tragedia, y un poco de verdor en el secarral de esta desgracia.

     

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