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Edu Arding

Un cronista ocasional y distraído que mira pasar la vida y a ratos perdidos, o encontrados, se sienta a contar sus impresiones.

Sobre este blog de Sociedad

Serán cuatro letras volanderas que no llegarán muy lejos...


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  • 09
    Marzo
    2018

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    SOCIEDAD Oviedo

    Pensiones e Igualdad después del 8 M

    En el día siguiente al muy mediático 8 M, en el solar patrio aparecen aparcados estos dos asuntos, ambos de mucha altura aunque de muy diferente manejo. El tema de las pensiones se ha conducir hacia el incremento de la prestación, no cabe otra alternativa. Después se liará el tema con lo de tramos, porcentajes y topes, pero ese es otro cantar y viene después. Lo primero, apagar el fuego...
    Más complejo se plantea, desde luego, el tema de la igualdad de género. Nadie en su sano juicio se atreverá a discutir en cualquier rellano de cualquier escalera de vecindad de España que la mujer no está en régimen de sobre explotación social, laboral y familiar por su condición. Hay cuestiones de oportunidad política y de inercias del pasado, y aún de demasiados presentes, que harían inútil cualquier argumentario contra esa corriente de reivindicación feminista que desborda el cauce de todos los ríos de la comunicación.
    Sin embargo, la unanimidad en la valoración de un hecho no conduce, en este caso, a la unanimidad en las medidas para corregir la tendencia dolosa. Proponer la discriminación positiva de la mujer, término que encandila hoy a un sector de la sociedad, no parece una idea compartida de forma mayoritaria, cuando se analizan las cosas después de las soflamas, o al menos eso percibe este cronista ocasional que en ningún caso presumirá de tener ojo de lince...
    Quizás preocupe que esa discriminación atropellará sin duda el derecho de personas de genero masculino por el mero hecho de ser hombres y, en la mayoría de los casos, tan necesitados del empleo, de la prestación, o del beneficio, como las mujeres a las que se les podría otorgar sin otro mérito sobre ellos que el de ser mujer... La gente asume, desde luego, que de una situación de desfavor del colectivo femenino no se sale de rositas, hay que comprometerse de vedad con el asunto y dejar pelos en la gatera de muchas normativas, aunque sea de forma provisional hasta igualar determinadas cifras y ratios, pero quizás no tantos pelos... Ciertamente pesa la idea de que un ordenamiento jurídico y administrativo que penalice la condición masculina, seria peor que el que hay ahora, que no penaliza expresamente ninguna, y ademas acabaría con la libre competencia. Probablemente, a la larga, seria perjudicial para las mujeres, pues la existencia de determinados cupos a su favor podría redundar en una baja en la guardia de su formación y una limitación de sus aspiraciones a los empleos en los que hubiese esos cupos, que serían seguramente los de menor proyección social y personal.
    La sociedad española debe demandar a su clase política que adapte la legislación vigente para que quede escrupulosamente garantizada la igualdad de oportunidades, no un cambio de una supremacía por otra. Los instrumentos del Estado para la inspección y control de los organismos, sociedades y empresas, así como los agentes sociales que tienen establecida su participación en las mismas, deben exigir el cumplimiento de la ley y denunciar los fraudes de todo tipo... Y la sociedad española, en fin, debe demandarse a sí misma que en en los ámbitos familiar, escolar y social, los padres, educadores y todos quienes tienen relación con la infancia y la adolescencia prediquen la igualdad con la palabra y con el ejemplo, y corrijan con autoridad los abusos de parte. De esa forma, la igualdad será una realidad y cualquier discriminación, una idea superada.

     

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